Introducció
Aquesta proposta de guia de lectura va ser elaborada en el meu temps lliure i sense el coneixement de la Comissió de Formació, a qui li vaig entregar una vegada acabat el període congressual 2022-2026 i es va fer efectiva la renovació del responsable i la Comissió.
És una proposta de guia de lectura que busca aprofundir en un text que resalta per la seva brevetat i densitat filosòfica.
Afegeixo, adicionalment, la introducció que vaig fer a Ludwig Feuerbach com a proposta de redactat en format d’annex, ja que pot ser fructífera per qui busqui estudiar aquesta discusió filosòfica entre el vell materialisme i el nou, i que seguirà vigent dins del marxisme fins i tot després de la mort de Marx, com va demostrar Friedrich Engels escribint Ludwig Feuerbach i el final de la filosofia clàssica alemana (1886).
Proposta de Guia de Lectura
[I]
El defecto fundamental de todo el materialismo anterior –incluido el de Feuerbach– es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación,
El materialismo anterior (Aristóteles, San Agustín, Hume…) y el materialismo de Feuerbach mantienen la forma abstracta, unilateral, de pensar en los objetos. La forma abstracta de pensar en los objetos es una forma que los piensa desde su inmediatez sentida por nosotros, pero limitándose a esta, rehuyendo de las relaciones en las que se encuentran y cómo se desarrollan estas cosas a lo largo de la historia.
El problema del materialismo anterior es que mantiene la unilateralidad de los objetos como puramente sensibles, tangibles, mientras que en realidad todos ellos coexisten en la misma realidad, se relacionan mutuamente, se desarrollan y se influencian entre sí.
Para esta concepción de la realidad, que se origina en la escolástica medieval (pero no se limita a ella), lo concreto es la cosa individual percibida de un modo sensible, mientras que lo abstracto de las cosas, lo que hoy denominamos como sus propiedades, es aquello divino de estas, pues se mantiene, es imperecedero, eterno, etc.
pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo.
Las personas no solamente vemos el mundo, sino que actuamos en él de una forma activa, lo trabajamos y lo cambiamos con nuestras propias manos, y la nueva realidad que se alza es la primera realidad que las nuevas generaciones experimentan. Justamente por esto es insuficiente la forma unilateral, contemplativa, abstracta, de pensar en el mundo, los objetos y las cosas, pues no contiene en su esquema la actividad productiva de la humanidad.
De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo,
desarrollo objeto-sujeto, proyecto de la filosofía clásica alemana (culminada por Hegel)
el factor subjetivo en el pensamiento moderno es una referencia directa a Hegel y a la idea subjetiva, que es acción, y con ella práctica, praxis, relacionada directamente con la idea objetiva, que es el mundo, que en Hegel es teoría, pensamiento, cuya unidad es la idea absoluta, el Absoluto (ver Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas en compendio, Parte 1: Lógica, la Idea).
pero sólo de un modo abstracto,
Es una forma abstracta, unilateral desde el punto de vista del pensamiento, pues en Hegel incluso la naturaleza es producto de la lógica, y sólo nace la naturaleza en la medida en que esta es «intuida» por la «idea» que, alejándose de su pureza en el pensamiento (que es lo propio de la idea en la lógica, para Hegel), empieza a «sentir», y la idea entonces pasa de tenerse a sí como objeto puro (lógica) a tenerse a sí como objeto sentido (naturaleza) en un momento de enajenación de sí misma desde ella (ver Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas en compendio, Parte 2: Naturaleza, Introducción).
Marx, años después, afirmaría que «Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real, y esto la simple forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre.»
Al invertir el método y, en el proceso, el contenido del pensamiento hegeliano se acepta que la naturaleza no es producto de la lógica, sino que la naturaleza se desarrolla históricamente y la dificultad humana a lo largo de nuestra historia ha estado relacionada con intentar comprender un proceso dialéctico e histórico como es la naturaleza, que ha tenido estadios de desarrollo de miles de millones de años, como algo diferente de lo que es, lo cual sólo se soluciona pensando en ella desde los propios términos de su desarrollo, desde la dialéctica.
ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal.
La forma en la que la idea se piensa a sí como sujeto y como objeto, como praxis y como teoría respectivamente, para luego no «pensarse» sino para «sentirse» como tal, desarrollando así Hegel la naturaleza, es la forma invertida del momento real de desarrollo, tanto de los sentidos animales como del pensamiento más desarrollado. Y justamente por esto podemos afirmar que Hegel en particular y el idealismo en general (del que Hegel es el máximo representante) no consiguen pensar en la naturaleza como algo propio, sino sólo como algo derivado, no como algo substancia sino accidental de algo anterior, el pensamiento.
Feuerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva.
Feuerbach pone énfasis en los sentidos como base, pero no concibe que estos sentidos se ejercen siempre en relación directa con la acción y práctica humana. No siente nada en sus pieles el humano que no actúa, que no se mueve, que no trabaja por relacionarse con su realidad material, y menos aún cómo estos sentidos cambian al desarrollarse esta actividad humana, que modifica la realidad misma que vive el humano, sus espacios, sus herramientas, su sustento, su vida, su realidad entera.
Por eso, en La esencia del cristianismo (1841) sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana,
El pensar, el contemplar, el logos
mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse.
No como actividad transformadora, sino como esfuerzo (?) revisar
Por tanto, no comprende la importancia de la actuación «revolucionaria», «práctico-crítica».
[II]
El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.
Materialismo histórico, materialismo dialéctico
Posición gnoseológica de «poder conocer la verdad», las formas de conocer la verdad
Dialéctica como la forma del pensamiento para reflejar la verdad objetiva en él, teoría del reflejo
[III]
La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).
Robert Owen (1771-1858) fue un socialista utópico que desarrolló las formas cooperativas de empresas y fábricas, primero mediante reformas dentro de una fábrica y luego creando una colonia entera. Se opuso siempre a la idea de lucha de clases y defendió la fraternidad total de la humanidad en conjunto.
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.
[IV]
Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal.
Estructura – Superestructura
No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal.
Cita Engels Joseph Bloch 21/9/1890
En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente,
Momento originario del materialismo histórico, base necesaria para la construcción de este.
sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma.
Desarrollo histórico en escisiones, contradicciones, inmanentes que vuelven luego como totalidades desarrolladas, diferenciadas pero unidas
Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción.
Tarea teórico-práctica, de acción histórica revolucionaria
Por consiguiente, después de descubrir, p. ej., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla.
[V]
Feuerbach, no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial;
Aristóteles mencionar
pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica.
La diferencia que Marx señala aquí, principalmente, es que Feuerbach obviamente piensa en la sensorialidad como actividad sensorial humana, pero no como una actividad real, práctica, ejercida en el tiempo y el espacio, de acuerdo a objetivos concretos en el día a día de las personas. Piensa en la contemplación de una forma puramente teórica, es decir, de un modo unilateral, ahistórico y abstracto.
[VI]
Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.
Al definir la esencia humana no ya como eterna y natural, sino como el conjunto de las relaciones sociales, y valoramos profundizar en esta definición añadiendo que es el conjunto históricamente desarrollado, es decir, desde las sociedades más antiguas hasta las más avanzadas en cada modo de producción particular, es entonces que la definición de humano contempla a todas las personas como personas, pues en el esclavismo el esclavo no era persona, sino objeto de propiedad del amo esclavista.
Esta definición también es relevante en la medida que es una naturaleza, una esencia, que vamos descubriendo según se desarrolla la propia historia de la humanidad en su totalidad, porque si damos una definición de un sujeto que aún no está plenamente desarrollado podemos caer en naturalizar elementos que luego se desarrollen, eliminen o conserven.
Sería ingenuo creer que podemos conocer el cuerpo humano adulto en su totalidad viendo solamente un embrión, y mucho menos sabríamos las medidas que puede llegar a tomar los cuerpos, las proporciones entre los miembros y los órganos, la fortaleza de los huesos y cuestiones similares.
«La anatomía del hombre es una clave para entender la anatomía del mono.»
(Karl Marx, Grundrisse)
Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:
A hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.
Volvemos al modo abstracto de pensar, esta vez en relación al hombre, que históricamente ha tenido un largo desarrollo.
En él, la esencia humana sólo puede concebirse como «género», como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.
Pérdida de la realidad concreta de la individualidad (pueden recuperarse los comentarios de Hegel sobre el Particular – Universal – Singular sobre esto?)
[VII]
Feuerbach no ve, por tanto, que el «sentimiento religioso» es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.
Se puede profundizar mucho en todos los temas de esta tesis, sobre todo alrededor de la cita de Marx en su obra Introducción para la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844):
«La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo.»
[VIII]
La vida social es, en esencia, práctica.
Y la práctica, en esencia, es material. La concepción marxista está profundamente ligada con el materialismo, es inseparable de ella, como también está profundamente ligada con la historia, y la forma de concebirla, con la dialéctica. (reformular)
Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.
La mayoría de dudas sobre teoría y práctica (y su interrelación, unidad) se resuelven al ponerlo todo el práctica, al trabajar por demostrar la verdad del pensamiento en la objetividad material.
[IX]
A lo que mas llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la «sociedad civil».
[X]
El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad «civil”;
Marx hablaba de Sociedad Civil, que podemos equivaler sencillamente a sociedad burguesa, la sociedad moderna. Dentro de esta, desde el punto de vista puramente burgués, hay la igualdad entre todas las partes a ojos de las leyes, sin contemplar las diferencias de clase como las partes determinantes que son.
Sobre esto, Crítica al Programa de Gotha, 1875.
«Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los pelos, mientras que en el régimen de intercambio de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, y no en los casos individuales.
A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo.
Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes individuales[iv], y, por consiguiente, la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les coloque bajo un mismo punto de vista y se les mire solamente en un aspecto determinado; por ejemplo, en el caso dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual.»
el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.
El nuevo materialismo, el materialismo que Marx está empezando a plantear, es el materialismo moderno, el marxismo. En este materialismo, en el ámbito de la sociedad, se concibe que históricamente se desarrollaron las clases en lo que se denomina la sociedad de clases, la cual se ha desarrollado de acuerdo al progreso de las fuerzas y relaciones sociales de producción, es decir, que la base de este análisis es la producción por el conjunto de una sociedad determinada de los medios de subsistencia de esta misma sociedad. (desarrollar)
[XI]
Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo,
Forma abstracta de pensar en el mundo, como si este fuera puramente objeto
pero de lo que se trata es de transformarlo.
Go fucking crazy
Introducció a la Proposta de Guia
Las Tesis sobre Feuerbach son unas anotaciones marginales que Marx redactó en 1845 al plantear el primer capítulo de la obra en la que estaban trabajando él y Friedrich Engels, La ideología alemana (o «Crítica de la Ideología Alemana»), ese mismo año. Este primer capítulo se centraba en una crítica a Ludwig Feuerbach, un filósofo alemán de renombre en esos años en los círculos académicos y universitarios por ser crítico con el sistema planteado por Hegel desde una perspectiva materialista, muy preocupado por cuestiones como la enajenación, la religión y la condición humana. Las Tesis sólo verían la luz tras 5 años de la muerte de Marx, publicadas en 1888 por Friedrich Engels como anexo a su importante obra filosófica Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. La Ideología Alemana fue publicada en 1920, 75 años después de su esbozo y redacción, como parte de la publicación de los manuscritos de Marx en la Rusia Revolucionaria.
El texto está compuesto por once escuetas Tesis, pero concentran la esencia de la concepción del materialismo dialéctico que Marx y Engels desarrollaron a lo largo de toda su vida y obras. Engels las encontró cuando estaba ordenando los cuadernos de juventud de Marx, tras su muerte, y las describió así:
«he encontrado en un viejo cuaderno de Marx las once tesis sobre Feuerbach que se insertan en el apéndice. Trátase de notas tomadas para desarrollarlas más tarde, notas escritas a vuelapluma y no destinadas en modo alguno a la publicación, pero de un valor inapreciable, por ser el primer documento en que se contiene el germen genial de la nueva concepción del mundo.»1
En la presente Guía, los Colectivos de Jóvenes Comunistas expandimos las palabras de Marx para profundizar en su importancia, sus protagonistas y su significado. Recomendamos, antes, leer las Tesis sueltas, sin preparación ni expectativas, primero porque no son muy largas, con cinco o diez minutos debería bastar, y segundo porque la Guía expandirá en cada una para discurrir las enseñanzas que contienen. Antes de discutir las tesis punto por punto, añadimos un texto de contextualización a Ludwig Feuerbach, pues es uno de los nombres que han perdido relevancia en la Historia de la Filosofía (a diferencia de Hegel, Kant, Hume y otros tantos autores que aún conservan prominencia en las discusiones filosóficas), y sin el cual no se puede plantear esta lectura.
Ludwig Feuerbach
La vida de un académico
Ludwig Andreas Feuerbach nació el 28 de julio de 1804 en Landshut, cerca de Múnich, en la región de Baviera, que formaba parte aún del Sacro Imperio Romano Germánico (disuelto el año 1806). Fue el cuarto hijo de una familia que había tenido relevancia política regional por el impulso de una reforma educativa en Baviera de mano de su padre, Paul Johann Anselm Ritter von Feuerbach, que había estudiado Derecho y Filosofía en Jena en la década de 1790, influenciado por los kantianos que imperaban el ambiente intelectual, y el mismo sitio donde se formaron Hegel, Schelling y Hölderlin en sus juventudes.
Se matriculó en 1823 en la facultad de Teología en la Universidad de Heidelberg como parte del plan de su padre, Paul Johann, para que fuese influenciado por el racionalismo de Heinrich Eberhard Gottlob Paulus, pero acabó prefiriendo la teología especulativa de Karl Daub, enormemente influenciado por George Wilhelm Friedrich Hegel, que impartió clases en esa misma universidad desde 1816 hasta 1818. En 1824 se intentó transferir a la Universidad de Berlín para seguir las clases de Hegel, pero sólo lo consiguió en 1825 por sospechas de radicalismo por parte del Estado Pruso (que, entonces, no estaba Alemania unificada, sino que era un conjunto grande de pequeños estados). Una vez ya matriculado y habiéndose transferido a la facultad de Filosofía, asistió a todas las clases que impartió Hegel menos a las de estética, asistiendo incluso dos veces a las clases de Lógica.
Su defensa de tesis en latín De ratione, una, universali, infinita (Sobre la razón, una, universal e infinita) fue el comienzo de su producción filosófica. Sus primeras obras se centraron en Historia de la Filosofía Moderna, discutiendo sobre Bacon, Spinoza, Leibniz y muchos otros filósofos relevantes para el período, y fueron publicadas en la década de 1830. Con ellas ganó renombre y participó en los Annales por el Criticismo Científico, la revista filosófica de los hegelianos de Berlín tras la muerte de Hegel en 1831, pero no consiguió construir una carrera académica en la Universidad.
En 1841 publicó la obra que le hizo más famoso, La Esencia del Cristianismo, que se puede caracterizar como la obra con la que termina la época de la Filosofía Clásica Alemana, que empezó en 1781 con la publicación de la Crítica de la Razón Pura, de Immanuel Kant. Engels la describió como teniendo un enorme efecto liberador en él, y Marx la defendió como el primer gran paso para romper el conjuro del sistema hegeliano sobre la importancia ontológica de las condiciones del hombre y la influencia determinante de éstas de su conciencia.
En 1844, cuando Feuerbach ya había publicado Principios de la Filosofía del Futuro (1843) y La Esencia de la Fe según Lutero (1844), Marx le escribió en una carta donde expresaba que Feuerbach había dotado al socialismo, queriéndolo o no, de un fundamento filosófico, y le solicitó que participase en los Annales Franco-Alemanes que editaba en ese entonces con Arnold Ruge, el cual le pidió una mayor implicación política. Feuerbach los rechazó a ambos. Justo en ese instante se estaba empezando a introducir en el pensamiento socialista, aunque aún tardaría en cristalizarse en algo.
Después de este instante de relevancia filosófica y política, Feuerbach volvió a sus intereses primordiales, centrados en las discusiones filosóficas sobre la religión, y a medida que profundizaba en estos temas perdió toda relevancia. Escribió La Esencia de la Religión (1845), Clases sobre La Esencia de la Religión (1851) y Teogonía basada en los Textos Originales de la Antigüedad Clásica, Hebrea y Cristiana (1857), la que iba a ser el magnum opus de Feuerbach, pero no tuvo nunca importancia en la época ni posteriormente. Su relevancia decreció en la misma medida que creció la relevancia de Schopenhauer, cuyo pesimismo y resignación cuadraban mejor con el sentimiento común alemán tras la revolución fallida de 1848.
En 1870 leyó El Capital de Karl Marx y, también influenciado por los socialistas que él había creado, le llevó a entrar en el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Alemania2.
Ha sido influyente en muchos filósofos, entre los que se encuentran Karl Marx, Friedrich Engels, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Max Scheler, Martin Buber, Karl Löwith, Maurice Merleau-Ponty y Alfred Schmidt, entre otros. Aún así, una gran parte de sus obras no se han traducido nunca al inglés o al español.
Murió el 13 de septiembre de 1872, a los 68 años, en Nuremberg, tras años con dificultades de salud. Se dice que su funeral y procesión, en Nuremberg, fue atendida por muchos trabajadores y se ondearon banderas rojas en su memoria, como miembro del Partido e influencia necesaria para el marxismo y socialismo alemán.
El pensamiento de un materialista
Ludwig Feuerbach fue un filósofo centrado en la Historia de la Filosofía y la Religión, enormemente influenciado por Hegel en sus clases de Berlín en los años 1825-26 y llevando a cabo obras alrededor de estos temas durante toda su vida.
En su defensa de tesis De ratione, una, universali, infinita (1828) defendió la concepción hegeliana de que la racionalidad humana no está limitada, justo lo contrario, concebirla como limitada es limitarla al humano mismo, no por sus propiedades sino por las verdades que encuentra en ella fuera del pensamiento. Feuerbach, incluso desde su juventud, ya piensa desde el hegelianismo en salir del pensamiento, en llegar a la materialidad.
El pensamiento, en Feuerbach, no es un acto individual, particular, sino que es ejercido por la especie humana. «En el pensamiento estoy unido con, o más bien dicho, soy uno con —yo soy, efectivamente— todos los seres humanos»3. En su obra Principios para la Filosofía del Futuro (1843) expresa que el mayor mal que aflige a la humanidad es que reduce a los individuos a su individualidad, siendo esta divina e infinita en su finitud y humanidad, la contradicción que yace en su conciencia y su separación de la sociedad y la unidad de la existencia (la unión entre sujeto y objeto).
Para Feuerbach, el pensamiento es el germen unitario de la humanidad, y la experiencia sensorial es la contraparte a esta; la experiencia sensorial es la que nos permite distinguir, defendía Feuerbach, a diferentes personas, y esta experiencia es siempre temporal e inmediata, limitada al presente constante.
Hegel caracterizó el cristianismo como la consumación y realización efectiva de lo que era la religión, expresado ya en el séptimo capítulo de la Fenomenología del Espíritu (1807), en la que la verdad religiosa y la verdad filosófica estaban en plena identidad, eran una y la misma cosa. Feuerbach rechazó esta caracterización por dos razones: primero, porque Hegel acreditaba así la legitimidad de la religión como filosóficamente veraz, despojándola de su contenido distintivo como objeto de fe y no de razón, de sentir y no de pensar, y segundo, porque la imagen máxima de la religión, Dios, era en el origen hombre, en carne y hueso, y cuya superioridad no yacía sino en una ilusión de él mismo para consigo mismo, enajenándose de sí mismo mediante el sentimiento religioso, buscando fuera de sí la verdad que ya está en sí mismo. Para Feuerbach, la tarea pendiente de la filosofía era fundar una religión positiva basada en superar la concepción de la teología hegeliana especulativa y la teología originaria de Spinoza, y el cristianismo mismo era incapaz de concebir que Dios, en la medida que es divino, es alejado de todo lo humano, es la racionalidad misma.
En la Biblia, Feuerbach encuentra que los milagros y hechos expresan la naturaleza humana, no la naturaleza divina, y esta expresión es la parte en la que el cristianismo está de acuerdo con la naturaleza humana. En Feuerbach, en resumidas cuentas, no es Dios el máximo exponente religioso, sino la humanidad misma, el género humano. Pero nada concreto existe sin contradicción que lo desarrolle, y en la Biblia Feuerbach encuentra también partes en las que el cristianismo está en desacuerdo con la naturaleza humana: cuando la Biblia expresa hechos teológicos y son comprendidos como referidos a una persona divina no humana son contradictorios en sí mismos, absurdos, ilógicos.
Feuerbach empieza La Esencia del Cristianismo (1841) haciendo la distinción de que los humanos tienen religión, mientras que los animales no, y que la diferencia entre unos y otros está en la conciencia de universales, la cual empieza por comprenderse la humanidad misma como humanidad, como género humano, conteniendo en este género humano tanto el Yo (Uno) como el Otro, en encontrarse en el Otro lo que compone al Yo.
La tesis central de Feuerbach en La Esencia del Cristianismo (1841) gira alrededor de que la religión cristiana se basa en la autoconciencia humana enajenada, por la que los humanos nos relacionamos entre nosotros mediante la imagen enajenada que proyectamos en la religión, es decir, no con respeto y piedad por su bondad con el otro, sino por miedo a esta proyección.
En su obra Principios para la Filosofía del Futuro (1843), Feuerbach afirma que el empirismo cojea por la falta de la filosofía especulativa (hegeliana), y que la filosofía especulativa cojea por la falta de empirismo. Esto se entiende al poner en contexto cómo Hegel caracterizó la Naturaleza en su Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas en compendio (1830), donde es la idea, el pensamiento puro, que al pensarse y concebirse como objeto a sí mismo, y al no poder contactarse porque el ser y el pensar aún no podían haber sido reconciliados, debía sentirse a sí misma como objeto: para Hegel, la Naturaleza es la Idea sintiéndose a sí misma como objeto. Hegel cae en el idealismo al darle primacía al pensar por encima del ser. En Feuerbach, como buen materialista, tiene como punto de partida justamente lo contrario, que es el ser y sentir lo que conforma el pensar y la religión.
- Prólogo de Ludwig Feuerbach y el fin de la Filosofía Clásica Alemana, 1886. ↩︎
- Sozialdemokratische Arbeiterpartei Deutschlands, SDAP, que se fundó el año 1869 y tuvo como principales líderes a August Bebel y Wilhelm Liebknecht, como parte de la I Internacional. De ideología socialista-marxista. Se disolvió en el año 1875 tras la unión con la Asociación General de Trabajadores de Alemania, la Allgemeiner Deutscher Arbeiter-Verein, para formar el Partido Socialdemócrata Alemán, Sozialdemokratische Partei Deutschlands, SPD. ↩︎
- Obras Completas (Gesamtwerke), I, 12. ↩︎
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