Introducció
Aquests apunts són el resultat d’un esforç d’estudi que vaig dur a terme entre el gener i el juliol de 2019 per entendre, estudiar i aprofundir en la meva comprensió de l’economia política, doncs era la pota que jo tenia més coixa en aquell moment.
Formava part d’un intent de projecte on posar tots els estudis de les obres marxistes que estudiés, encara que només vaig dur a terme les introduccions aquí presents i els dos primers capítols de El Capital.
Tot i no ser un projecte exitós ni acabat, trobo que és una lectura realment interessant per veure com m’aproximava a un estudi permenoritzat de l’economia política.
L’escrit original té 170 citacions a peu de pàgina per donar les referències a la pàgina citada. No em faré mal i simplement acceptaré que no les posaré totes i ja. Sí incloc les que són comentaris que he valorat rellevants.
L’edició de El Capital que estava llegint llavors, d’Akal en tres volums el primer llibre, no era massa bona a nivell de traducció vaig descobrir després. Simplement, perque consti.
Introducción al documento.
El presente documento son unos apuntes digitalizados a partir de mis lecturas y de mis anotaciones. Simple y llanamente, son mis resúmenes, los cuales hago para aclarar conceptos y, si no recuerdo algún desarrollo, poder encontrarlo de forma fácil y, a la vez, fácil. Muchas veces, las lecturas completas son complejas y están llenas de ejemplos o de objetos teóricos que sirven para acabar de ligar la explicación; por esta razón obvio estos objetos, pues muchas veces tampoco se requieren, y menos para recordar y/o resumir.
He decidido que quiero exponer mis citas de forma clara, por lo que he cogido el ejemplo de una lectura cuyas citas estaban muy bien expuestas (El Estado y la Revolución, Lenin, Alianza Editorial, Segunda Edición, edición de 2012 (reimpresión de 2017), Madrid). Aunque la mayoría de citas las haga en base a ediciones que leo en físico, si la persona que me está leyendo quiere comprobar alguna cita siempre se puede dirigir a marxists.org y buscar la obra y el autor. Aunque la cita es improbable que sea la misma específicamente, generalmente el significado es el mismo.
Quiero añadir unas explicaciones sobre mis citas. Las citas y su formato, mayoritariamente inspiradas en la edición de El Capital que uso (Akal, serie de 8 tomos para los 3 libros, 2a edición, reimpresión de 2018), se usan junto con anotaciones propias para clarificar el objeto del que se habla en la cita, pues a veces falta clarificar eso. Con tal de facilitar la lectura y la comprensión de dichas citas, en paréntesis hago unas pocas aclaraciones. Además, citaré al final de la cita la página que estoy citando (habiendo aclarado antes la edición y el libro que estoy citando, aclarado en el apartado de las ediciones de cada autor) en paréntesis. O sea, para citar sería tal que así (citado de el Manifiesto Comunista, Karl Marx y Friedrich Engels, disponible en marxists.org, exactamente en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm, visionado el 26/1/19):
“Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.” (p. 00)
Dicho esto, este documento es solamente un documento transcriptivo de mis apuntes, pues sé que mi letra es muy mejorable. No es, de ninguna manera, un sustitutivo de las lecturas mismas. Si alguien se lee estos resúmenes, le recomiendo que busque y lea las lecturas que resumo. Con esta base debe ser mucho más fácil entender lo que se dice, defiende, argumenta, ataca y lee. Adentrarse en la literatura socialista es, sin duda, un paso intimidante, pero es un paso que es extremadamente interesante y ayuda muchísimo a profundizar en ella. Sin duda, mi más encarnecida recomendación.
Finalmente, quiero hacer unos agradecimientos a mis amistades y a mi familia, las cuales han hecho posible estos apuntes. Sin ellas, ni mi estado anímico ni mi estado formativo sería suficiente como para dar la calidad que hay aquí escrita, que puede ser mayor o menor, pero sin estas amistades sería inexistente, pues no existiría dicho documento. Mencionaré a mis amistades de una doble forma: por su nombre de pila y su nombre en internet. Esto es porque hay mucha gente que se llama Carlos (ya sea dentro como fuera de España), pero no hay tantos que respondan tanto a Carlos como a Pancha, por poner un ejemplo práctico. Así pues, le doy mis más sinceras gracias a Álex (alexmarob), Mario (Erdete), Marta (martattack), Noemi (noeminombre), Pau (Plo) y Mikel (Urtxulu). En especial, quiero agradecer el apoyo brindado a Adam (AdamLS), Alba (Velvet), Ander (Ghost), Andrea (Kona), Carlos (Pancha), Dani (Finn) y, finalmente, Mónica (Kainom). La enorme mayoría de estas amistades nacieron en Twitter y si ellas no sería el mismo. Todo el tiempo que pueda invertir en ellas es poco comparado con el que merecen. Respecto a mi familia, por suerte, he nacido en una familia que, aunque liberal, me ha brindado el apoyo que ha podido. Mis agradecimientos y pensamientos también están con ella.
Para acabar, quiero agradecer al lector que dedique su tiempo en leerme. Sin duda, es un halago que no sé si soy merecedor de ello, pero lo aceptaré y seguiré adelante.
¡Que la historia, esto es, la lucha de clases, siga su curso!
Introducción a mis apuntes de Marx.
En estos apuntes se resumirán las obras de Karl Marx en base a diferentes órdenes de lecturas, los cuales dividiré de forma detallada. Dicha división será la que determinará mi orden de lectura recomendado por temas.
Empecé mis resúmenes de Marx el Enero de 2019, siendo la fecha una consecuencia del inicio de mi formación comunista en Marzo de 2017. Es el primer autor con el que empiezo mis apuntes, pero no es el único del cual he leído obras seleccionadas. Nombres a destacar entre mis tantas lecturas están autores como Engels, Lenin, Stalin, Trotsky, Luxemburg, Gramsci, Mao y Xi. No vengo desprovisto de contexto al pensamiento marxista, el cual suscribo enormemente (algún apunte puntual no, pues es normal que Marx no acertase en todo lo escrito1).
Aquí tengo pensado tratar todas las obras de Marx que estén a mi disposición, tanto material como digitalmente. Dichas obras no contemplan las cartas, pues encuentro que sería una labor demasiado extendida en vista del objetivo que tiene este trabajo, que es la síntesis y simplificación de las obras de este filósofo, político, economista y revolucionario.
Mi introducción al Capital, Libro Primero, Tomo Primero.
El Capital es un trabajo formal de economía política. Fue escrito por Karl Marx durante muchos años en los que escribió, borró lo escrito y lo reescribió para llegar a un punto de exactitud realmente genial; fue publicado el 1867 y es uno de los pilares en los que se basa la crítica marxista del capitalismo.
Esta obra fue inicialmente creada para describir, sin más intención, los hechos que la dominación del capital como sistema político y económico crea o hereda de los sistemas anteriores. Así pues, aquí no hay ninguna guía para ser un revolucionario, organizar una huelga, aumentar los salarios o para erradicar la pobreza. Esta es una guía formal sobre qué es el capitalismo, de qué está formalmente compuesto y cómo funciona. No hay otra intención que la descriptiva.
Lo he dividido de la forma en la que viene expuesta la obra por la editorial de Akal en su magnífica edición, o sea, tanto por Libros como por Tomos. Esto lo he hecho para facilitar la búsqueda de las páginas en el libro per se.
Es una lectura difícil para el lector que no está entrenado en economía marxista o en filosofía más esquematizada. Esta obra toca solamente un tema a la vez y lo toca extensamente hasta el punto donde queda poco por decir además de lo que Marx ya dice, por eso es mi objetivo hacerlo bastante más simple, pero sin añadir casi palabras en boca de Marx. Creo que es posible hacer una lectura media2 con citas a Marx sin perder el hilo de lo dicho, de ahí que este escrito exista. Dado que suele ser una lectura bastante difícil, es mi objetivo dejar claro de qué irá cada sección y cada capítulo, de ahí la siguiente enumeración.
En la primera sección, denominada Mercancía y Dinero, se tratará del análisis de la mercancía y del dinero; la mercancía en sí misma, en relación a otras, la evolución histórica de los valores de cambio y el dinero como conclusión, las mercancías y sus propietarios, la metamorfosis de la mercancía en dinero…
El primer capítulo, I. La Mercancía, tratará el análisis de la mercancía en sí misma y en relación a otras mercancías, o sea, esta será el objeto a analizar. Así pues, se analizará qué compone una mercancía, cómo llega a serlo y, finalmente, qué evolución histórica tiene el cambio de mercancías, desde el cambio más simple (una mercancía simple por otra, por ejemplo, zanahorias por sombreros (en cantidades diferentes)) hasta el cambio más complejo del capitalismo, este es, el de una mercancía por un símbolo con representación mercantil, el dinero. Marx expone este apartado de una forma extensa y con un análisis muy robusto, por lo que se puede hacer bastante pesado en las páginas de explicación. No por ello se debe saltar, pues es de los análisis más importantes para luego entender los que vendrán, que en su mayoría son derivaciones formales o materiales (formales como el análisis del grado de explotación o materiales como el capítulo noveno) del análisis de la mercancía. Es de los pilares fundamentales para el entendimiento del análisis marxista del capitalismo.
El segundo capítulo, II. El intercambio de mercancías, tratará de la relación entre el propietario de las mercancías y estas. En resumidas cuentas, para Marx, la relación económica de la mercancía que posee el propietario genera las relaciones sociales que este tiene.
El tercer capítulo, III. El dinero o la circulación de las mercancías, tratará […]
[El cuarto capítulo]
[El quinto capítulo]
[El sexto capítulo]
[El séptimo capítulo]
[El octavo capítulo]
[El noveno capítulo]
La parte que más dificultosa será para el lector es el principio. Es sin lugar a dudas complejo entender el desdoblamiento del valor como una doble propiedad, una de uso y otra de cambio, pero a partir de ahí la dificultad disminuye de forma extremadamente considerable.
Mi recomendación, para antes de leer este trabajo de Marx, es leerse algunos de los trabajos económicos anteriores de este autor alemán; Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Trabajo asalariado y capital, Contribución a la crítica de la economía política, Salario, precio y ganancia; sobretodo recomiendo Salario, precio y ganancia, que es realmente fácil de comprender y es muy esclarecedor. Todos ellos se pueden encontrar en el maravilloso Marxist Internet Archive, en la sección que comparten Marx y Engels, disponibles en una gran variedad de idiomas. Sin duda, el recurso más importante para los marxistas que no tienen un gran poder adquisitivo, pues ahí todas las obras están completamente gratuitas. Aunque solo puedo afirmar que la española es correcta, pues es la que he leído de los libros mencionados. Son muy buenos recursos complementarios y, aunque todos los contenidos están ya dentro del propio Capital, sigo defendiendo la opinión de que ayudan a no ir a ciegas y saber qué esperar, porque no recomendaría nunca (o en excepciones muy puntuales) ir a ciegas a leer El Capital.
Si se decide ir a ciegas a leer El Capital, mi última recomendación será de leerse el capítulo y luego verse la clase que ofrece David Harvey, un profesor de geografía, en sus vídeos de Reading Marx’s Capital, en los cuales expone en términos de Marx su propia obra. Sin duda, un trabajo magnífico que permite entender en mayor medida lo expuesto por él. Sus clases de 2009 están a día de hoy totalmente subtituladas al inglés y las más nuevas, las hechas el 2019, aún no3. Todas ellas disponibles en YouTube y en su página web completamente gratuitas, lo cual es un lujo.
He expresado en anotaciones las páginas en las que están situadas las citas que uso y, a la vez, también he expresado en citas algunas aclaraciones que no son las principales propiamente, sino que son de un carácter aún explicativo y complementario pero de relevancia menor.
Sección Primera, Mercancía y Dinero.
I. La Mercancía4. *
1. Los dos factores de la mercancía: valor de uso y valor de cambio o valor propiamente dicho. (Sustancia de valor. Magnitud de valor.) *
Aquí empieza la parte 1.1 respecto a los dos factores del valor en la mercancía, en el que he de subrayar su diferencia y, posteriormente, cómo se da la creación del valor en las mercancías.
Marx empieza analizando la mercancía, y nos explica la razón de la siguiente forma.
“La riqueza de las sociedades en las que predomina el modo de producción capitalista se presenta como «inmensa acumulación de mercancías», y la mercancía individual como su forma elemental. De ahí que nuestra investigación comience con el análisis de la mercancía.”
Después, Marx nos habla sobre esta mercancía.
“La mercancía es […] una cosa que por sus propiedades satisface necesidades humanas […], ya surjan del estómago o de la fantasía.”
O sea, que la mercancía satisface necesidades humanas.
Además, Marx aclara algo respecto a un debate que, en su tiempo, fue muy vivaz entre economistas, políticos y, sobretodo, filósofos.
“Toda cosa útil […] se la ha de considerar bajo un doble punto de vista; el de la calidad y el de la cantidad.”
Además, nos introduce el término de valor de uso.
“La utilidad de una cosa hace de ella un valor de uso. Pero esta utilidad no flota en el aire. Condicionada por las propiedades del cuerpo de la mercancía, no existe sin él.”
Respecto al valor de cambio, Marx dice lo siguiente.
“Una mercancía determinada […] se cambia con otras mercancías en las proporciones más diferentes.”
En otras palabras, el valor de cambio es lo que una mercancía equivale en términos de otra mercancía, variando la cantidad.
Después de exponer la definición de valor de cambio, Marx dice esto.
“(hablando de la ecuación que expresa el intercambio de mercancías cuyos valores de cambio son equivalentes) ¿Qué nos dice esta ecuación? Que en dos cosas diferentes […] existe algo de común y de la misma magnitud. Por consiguiente, las dos son iguales a una tercera […] que no es ni una ni la otra.”
Aquí Marx observa que en el intercambio de dos valores de cambio debe haber otra equivalencia, una que no sea ni aparente ni de las que ya observamos. Un algo común.
Entonces, profundiza sobre ese “algo común.”
“Esta cosa común no puede ser una propiedad geométrica, física, química, o cualquier otra propiedad natural de las mercancías. Sus cualidades corporales solo entran en consideración, generalmente, en cuanto las hacen útiles, […] en cuanto las convierten en valores de uso. […] Es precisamente la abstracción de sus valores de uso lo que caracteriza evidentemente la relación de cambio de mercancías. […] Un valor de cambio vale tanto como otro sólo si existe en la proporción suficiente.”
Como esta diferencia entre ambos valores lleva muchas confusiones, es importante citar este párrafo que reafirma la diferencia.
“Como valores de uso, las mercancías son sobretodo de calidad diferente, como valores de cambio sólo pueden ser de cantidad diferente, (hablando de las mercancías en cuanto a valores de cambio) no contienen ni un átomo de valor de uso.”
O sea, muy simplemente, valor de uso es para calidad y valor de cambio es para cantidad. Son esferas de propiedades diferentes e independientes.
“Ahora bien, si se prescinde del valor de uso de los cuerpos de las mercancías, no les queda más que una propiedad, la de ser productos de trabajo.”
Ahora, en base a las mercancías en las que no importa su utilidad, Marx dice lo siguiente.
“Consideremos ahora el residuo de los productos del trabajo. No ha quedado en ellos nada más que […] una simple gelatina de trabajo humano indiferenciado […] sin tener en cuenta la forma de su gasto.”
O sea, ahora las mercancías sólo son paquetes de trabajo acumulado. Marx prosigue.
“Un valor de uso o un bien solo tiene valor porque se ha objetivado o materializado en él trabajo humano abstracto. ¿Cómo medir entonces la magnitud de su valor? Mediante la cantidad de la «substancia creadora de valor», esto es, del trabajo, contenido en él. A la vez, la cantidad de trabajo se mide por su duración.”
Después de escribir esto, diestramente, Marx apunta lo siguiente.
“Podría parecer que si el valor de una mercancía viene determinado por la cantidad de trabajo gastada en su producción, cuanto más holgazán y menos diestro sea un hombre, tanto más valiosa será su mercancía, puesto que tanto más tiempo consume en su elaboración. […] [Pero no es así, dado que5] en cuanto a la producción no (se) necesita más que el tiempo de trabajo necesario por término medio, o socialmente necesario.”
Ahora profundizaremos en este término tan raro que ha usado Marx, el de “socialmente necesario”.
“(El) tiempo de trabajo socialmente necesario es el tiempo de trabajo requerido para representar cualquier valor de uso con las existentes condiciones de producción socialmente normales y el grado medio de habilidad e intensidad de trabajo. […] En consecuencia, únicamente la cantidad de trabajo socialmente necesario o el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un valor de uso es lo que determina su magnitud de valor.”
Y aquí, Marx explica lo que luego se conocerá por Teoría Laboral del Valor, también llamada Labour Theory of Value, en inglés.
No nos pondremos a exponer ejemplos, pues es bastante simple. No obstante, quiero hacer un inciso a algo que usualmente se malinterpreta de esta famosa teoría. Cuando Marx habla de “grado medio de habilidad” se refiere a que, si hay un trabajo especializado (por ejemplo, médico o cirujano), la habilidad y la dificultad de la especialización se deben tener en cuenta6. Cuanta más habilidad/destreza se requiera para producir un producto/mercancía/servicio, más valor va a tener, pues tomamos en cuenta el tiempo dedicado a adquirir dicha especialización/habilidad.
Ahora, Marx nos habla sobre la repercusión de la tecnología y de su progreso (entre muchos y variados factores) en el trabajo.
“(hablando del tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de una mercancía) Pero este último varía con cada cambio de la fuerza productiva del trabajo. La fuerza productiva del trabajo viene determinada por múltiples circunstancias y, entre otras, por el grado medio de destreza de los trabajadores, del grado de desarrollo de la ciencia y de su aplicación tecnológica, por la combinación social del proceso de producción, por la amplitud y la eficiencia de los medios de producción, y por las condiciones naturales.”
Después de esta enumeración, Marx pasa a poner unos cuantos ejemplos, los cuales recomiendo leer, pues son fáciles e ilustrativos. Se pueden encontrar al final de la página 61 y durante la primera mitad de la página 62.
Ahora, Marx sigue.
“Un objeto puede ser valor de uso sin ser valor. Este es el caso cuando su utilidad para el hombre no se obtiene mediante el trabajo. Así ocurre con el aire, el suelo virgen (para cultivar), las praderas naturales, la leña silvestre…”
Después de esta importante aclaración, Marx nos habla más aún de las mercancías y su relación con otras mercancías.
“Para producir mercancías (el humano) tiene que producir no solo valor de uso, sino valor de uso para otros, valor de uso social. Y no sencillamente para otros. […] Para convertirse en mercancía (hablando del valor de uso que el humano ha creado), el producto tiene que ser transferido al otro, al que sirve de valor de uso, mediante el intercambio.”
Aquí concluye la parte 1.1 respecto a los dos factores del valor en la mercancía, en el que hemos subrayado su diferencia y la creación del valor.
2. Carácter doble del trabajo representado en las mercancías. *
En este apartado es el objetivo de Marx exponer lo que el trabajo (sobretodo el trabajo con un fin, esto es, el trabajo útil) hace a la materia y en qué la convierte y con qué propiedades.
Marx empieza subrayando el análisis anteriormente hecho.
“(hablando del análisis anterior, el cual pone en perspectiva los dos valores de la mercancía, el de cambio y el de uso) Como éste es el punto en torno al cual gira la comprensión de la economía política, debemos examinarlo más de cerca.”
Pone, en primera instancia, un ejemplo que nos ilustrará durante una parte importante del análisis, así que más vale prestarle cierta atención.
“Tomemos dos mercancías, por ejemplo, un traje y 10 varas de tela. La primera vale el doble que la segunda, así que si 10 varas de tela = 1V, un traje = 2V.”
Y sigue.
“(hablando del traje) Para producirlo se requiere un tipo determinado de actividad productiva. Esta viene determinada por su fin, su modo de operar, su objetivo, sus medios y su resultado.”
Habiendo entrado en el delicado apartado de la especialización (y no será la única vez en este apartado), Marx continúa.
“Llamamos sencillamente trabajo útil al trabajo cuya utilidad se presenta así en su valor de uso del producto o en el hecho de que su producto es un valor de uso. […] (o sea,) Se considera siempre en relación con el efecto útil.”
Para acompañar las palabras de Marx, podríamos decir que talando un árbol no se cose un vestido. Por eso, talar un árbol no sería trabajo útil respecto a coser un vestido en circunstancias simples, pero sí que lo sería coser el vestido propiamente.
Después de este minúsculo ejemplo, seguimos.
“Lo mismo que el traje y la tela son valores de uso cualitativamente distintos, también son cualitativamente diferentes los trabajos que les dan existencia. […] Si esos objetos no fuesen valores de uso cualitativamente distintos y, por ende, productos de trabajos útiles cualitativamente diferentes, tampoco podrían enfrentarse en absoluto como mercancías. Un traje no se cambia por un traje, el mismo valor de uso por el mismo valor de uso.”
Ahora Marx nos introduce un término muy usado por marxistas que han centrado parte de su trabajo en el desarrollo de la historia humana, el término de “división social del trabajo.”
“En el conjunto de los diversos valores de uso o de cuerpos de mercancías se presenta un conjunto de trabajos útiles igualmente diferentes por la especie, el género, la familia, la subespecie, la variedad: la división social del trabajo.”
Ahora Marx hará algo de teorización sobre el origen de la historia humana, aunque no entrará en profundidad en su estudio, pues no sería extremadamente relevante para este trabajo analítico. Aquí, Marx busca describir la sociedad capitalista de una manera formal. Si se busca una obra que trate más específicamente del origen de la historia humana, recomiendo la obra de Engels anteriormente mencionada, todo y que tienen claras faltas respecto a los análisis actuales, que han usado estudios más fiables y mejores que los que estaban en ese instante disponibles. Aún así, es extremadamente recomendable leerla, pues es un inicio del análisis muy importante y no necesariamente erróneo.
“Ella (la división social del trabajo) es la condición de existencia de la producción de mercancías, aunque la producción de mercancías no es, a la inversa, la condición de existencia de la división social del trabajo.”
Ahora, para no perdernos, vamos a ver el pequeño resumen que Marx hace.
“Por tanto, se ha visto que: en el valor de uso de toda mercancía se encierra una determinada actividad productiva conforme a un fin, esto es, trabajo útil. Los valores de uso no pueden enfrentarse como mercancías si no encierran en ellos trabajos útiles cualitativamente diferentes. En una sociedad cuyos productos adoptan generalmente la forma de mercancías, es decir, en una sociedad de productores de mercancías, esta diferencia de los trabajos útiles, que se realizan independientemente unos de otros como negocios privados de productores autónomos, se convierte en un sistema articulado, en una división social del trabajo.”
Respecto a la existencia del trabajo útil, siendo este trabajo útil anterior a la división social del trabajo, Marx dice lo siguiente.
“Cuando le obligó la necesidad de vestirse, el hombre hizo trajes miles de años antes de que uno de ellos se convirtiera en sastre.”
El razonamiento formal ante este ejemplo expuesto sería el siguiente.
“La existencia […] de cada elemento de la riqueza material ausente en la naturaleza, tuvo que procurarse siempre mediante una actividad especial, productiva conforme a un fin, que asimilase materias naturales especiales a las necesidades humanas especiales.”
Y concluye de forma que…
“En cuanto creador de valores de uso, en cuanto trabajo útil, el trabajo es, por lo tanto, una condición de la existencia del hombre (al menos tal y como lo concibe Marx, como ser trabajador que modula la naturaleza a sus necesidades), independiente de todas las formas de sociedad, una necesidad natural eterna para mediar en el metabolismo entre el hombre y la naturaleza, esto es, en la vida humana.”
En base al análisis anterior, Marx resume respecto a la dualidad de trabajo y naturaleza.
“[…] Los cuerpos de mercancías son combinaciones de […] materia natural y trabajo. […] (hablando de estos cuerpos de mercancías) Como dice William Petty, el trabajo es su padre y la tierra (o sea, la naturaleza) su madre.”
Analizando más profundamente los diferentes trabajos útiles, Marx visualiza lo siguiente.
“Si se prescinde de la determinación de la actividad productiva y, por tanto, del carácter útil del trabajo, no le resta más que el hecho de ser un gasto de fuerza de trabajo humana. Sastrería y tejeduría, aunque actividades, aunque actividades cualitativamente distintas, son ambas gasto productivo de cerebro, músculos, nervios, manos, etc. humanos, y en ese sentido son ambas trabajo humano. No son más que dos formas distintas de gastar fuerza de trabajo humana.”
Ahora Marx va a resaltar ciertas circunstancias en las que dicha fuerza productiva puede variar, por eso habla antes del término medio en una situación determinada.
“Cierto, la fuerza de trabajo humana tiene que estar más o menos desarrollada para gastarse en tal o cual forma. Mas el valor de la mercancía representa trabajo humano a secas, gasto de trabajo humano en general. […] Es el gasto de simple fuerza de trabajo que todo hombre corriente posee, por término medio y sin ningún desarrollo especial, en su organismo físico. El trabajo medio simple cambia, por cierto, de carácter en países y épocas culturales diferentes, pero viene dado en una sociedad determinada.”
Que quede claro, Marx no está valorando a humanos que no sean el promedio en una determinada sociedad, ya sean más eficientes o menos eficientes, por la razón que sea. Entre las razones podemos mencionar una malformación, una discapacidad física o mental, la falta de alguna extremidad u órgano biológico humano… Dichas variaciones, aunque convergen en el promedio productivo al que se refiere, no son, generalmente, las promedias. Marx habla siempre del promedio general en una sociedad determinada y no se parará a hacer aclaraciones sobre individuos específicos con características específicas que no sean las promedias. Si a la mayoría de los habitantes de una sociedad determinada, por ejemplo, una sociedad de piratas, le falta el ojo derecho o tiene seis dedos en la mano izquierda, entonces dicha característica pasará a ser la promedio en dicha sociedad determinada, aunque es difícilmente generalizable a otras sociedades. Si no es ese caso el promedio, entonces no se tendrá en cuenta a la hora de hablar del promedio, aunque dicha variación efectivamente influya en el promedio de una forma no suficientemente significativa.
Respecto al trabajo completo y su tratamiento en la obra, Marx aclara que…
“El trabajo complejo no es más que trabajo simple potenciado o más bien multiplicado, de suerte que una cantidad menor de trabajo complejo equivale a otra (cantidad) mayor de trabajo simple. La experiencia nos enseña que está reducción se efectúa de una manera constante.”
Y culmina diciendo lo siguiente.
“Las diversas proporciones en las que distintos géneros de trabajo se reducen a trabajo simple como su unidad de medida [parecen fruto de la tradición a los ojos de los productores dada su ignorancia].”
De ahora en adelante, Marx reducirá automáticamente el trabajo complejo a una cantidad mayor de trabajo simple, pero no lo anotará todo el rato por lo impráctico que sería.
Seguimos con la tela y el traje.
“Mas el traje y la tela no son solamente valores en general, sino valores de determinada magnitud, y de acuerdo con nuestra hipótesis el traje (2V) vale el doble que 10 varas de tela (1V). ¿A qué se debe esta diferencia en sus magnitudes? Al hecho de que la tela contiene solamente la mitad de trabajo que el traje, de suerte que para la producción de este último la fuerza de trabajo debe invertirse el doble de tiempo que para la producción de la primera.”
Ahora Marx teorizará sobre la variación del tiempo socialmente necesario para la producción de un producto varía, lo cual desde nuestro punto de vista puede ser obvio, pero no por ello debe dejarse de lado. Además, Marx nos pone un ejemplo teórico que nos ejemplifica perfectamente la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio.
“Si la fuerza productiva, por ejemplo, de todos los trabajos útiles requeridos para la producción de un traje permanece igual, la magnitud de valor de los trajes aumenta con su cantidad. Si un traje representa X jornadas de trabajo, 2 trabajos representan 2X, etc. Pero supongamos que el trabajo necesario para la producción de un traje aumenta el doble o se reduce a la mitad. En el primer caso, un traje tiene tanto valor como antes dos, y en el segundo dos trajes valen tanto como antes uno, aunque en ambos casos un traje sigue prestando los mismos servicios y el trabajo útil contenido en el siga siendo de la misma calidad.”
Ahora, como nos dicta la tradición de los empiristas, debemos preguntarnos: ¿qué consecuencias tiene dicha variación en el tiempo de producción socialmente necesario?
“Una cantidad mayor de valor de uso constituye en realidad una mayor riqueza material, dos trajes son más que uno. Con dos trajes puedes vestir a dos hombres, con un traje solo a uno, etc. Sin embargo, a la creciente masa de riqueza material puede corresponder una caída simultánea de sus magnitudes de valor. Este movimiento contradictorio nace del carácter doble del trabajo.”
Y concluye este capítulo con lo siguiente en el que resume, rápidamente, lo que nos está ocupando, esto es, el carácter doble del trabajo.
“Por un lado, todo trabajo es gasto de fuerza de trabajo humana en el sentido fisiológico, y en esta calidad de trabajo humano igual o de trabajo abstractamente humano constituye el valor de las mercancías. Por otro lado, todo trabajo es gasto de fuerza de trabajo humana en forma específica y determinada por su fin, y en esta calidad de trabajo útil produce valores de uso.”
Así pues, acaba el capítulo habiendo tratado el trabajo en cuanto a creador de valores de uso y en cuanto a determinador del valor añadido a las mercancías, determinado por el tiempo necesario para la producción unitaria de dicho valor de uso.
3. La forma del valor o el valor de cambio. *
En este apartado Marx va a analizar los valores de cambio para luego analizar cómo estos valores de cambio progresan históricamente.
Marx empieza este apartado resumiendo muy brevemente lo tratado anteriormente, por lo que lo daré por entendido. Luego expresa de dónde partimos para encontrar la siguiente forma.
“En realidad partimos del valor de cambio o relación de cambio de las mercancías a fin de dar con la pista de su valor encerrado en ella. Ahora tenemos que volver a esta forma fenoménica del valor.”
Y nos anuncia a dónde quiere ir a parar con su estudio de este progreso histórico.
“Todo el mundo sabe […] que las mercancías poseen una forma de valor que contrasta del modo más palmario con las multicolores formas naturales de sus valores de usos, y que es común a todas: la forma de dinero. […] Se trata aquí […] de seguir el desarrollo de la expresión de valor contenida en la relación de valor de las mercancías, desde su figura más simple y menos vistosa hasta la deslumbrante forma del dinero.”
Ahora nos expresa por qué razón empezamos con un tipo de intercambio tan arcaico, pues es el más simple e, históricamente, el primero.
“La relación de valor más sencilla es evidentemente la de una mercancía por otra sola de especie diferente, sea la que fuere. De ahí que la relación de valor de dos mercancías proporcione la expresión más sencilla de una mercancía.”
Concluye esta explicación del apartado habiendo dejado claro qué va a hacer ahora, esto es, analizar el progreso histórico de las formas de intercambio de mercancías en cuanto a valores de cambio. Este progreso histórico es dividido por Marx en 4 apartados; de la A a la D, respectivamente, “Forma simple, individual o fortuita del valor”, “Forma total o desarrollada del valor”, “Forma general del valor” y “Forma dinero”. Cada uno de estos estadios descritos tiene sus subapartados, los cuales no se deben menospreciar por ninguna razón; lo descrito en dichos subapartados explica descriptivamente el carácter de los apartados.
A) Forma simple, individual o fortuita del valor. *
Este apartado que analiza en su totalidad la forma simple del valor de cambio es la más importante y fundamental, así que atendamos a lo que nos dice.
Hay unas pocas anotaciones que encuentro necesario añadir dada su posterior relevancia en el análisis.
“x mercancía A = y mercancía B, o x mercancía A vale y mercancía B.
(20 varas de tela = 1 traje, o 20 varas de tela valen 1 traje.)”
Siendo x o y un cuantificador y “mercancía A o B” un cualificador.
1. Los dos polos de la expresión del valor: su forma relativa y su forma equivalente. *
En este apartado Marx nos expondrá las partes de la ecuación de la equivalencia entre dos mercancías; la parte activa y la parte pasiva.
Marx empieza hablando de la aparentemente simple ecuación que he subrayado anteriormente.
“Aquí, dos mercancías distintas, A y B, en nuestro ejemplo traje y tela, desempeñan evidentemente dos papeles distintos. La tela expresa su valor en el traje (parte activa), el traje sirve de material de esta expresión de valor (parte pasiva). […] El valor de la primera mercancía se representa como valor relativo, o se encuentra en forma de valor relativa. La segunda funciona como equivalente o se halla en forma equivalente.”
Y ahora, Marx nos hablará de por qué estos dos papeles en las relaciones relativas son dos caras de la misma moneda.
“Forma relativa y forma equivalente son dos momentos pertenecientes uno al otro, recíprocamente condicionados, inseparables, pero al mismo tiempo son también extremos que se excluyen mutuamente u opuestos, es decir, polos de la misma expresión de valor; se distribuyen siempre sobre las diferentes mercancías que relacionan entre sí la expresión de valor.”
Después de esto Marx se pone a hablar sobre el sinsentido que resulta expresar que x Mercancía A = x Mercancía A. No lo expongo pues no es, en mi criterio, relevante, dado que es suficientemente evidente a mi ver.
“[…] el valor de la tela sólo puede expresarse de una manera relativa […].”
Sigue con otra obviedad algebraica.
“De todos modos, la expresión 20 varas de tela = 1 traje […] también incluye la recíproca: 1 traje = 20 varas de tela […]. Mas así tengo que invertir la ecuación para expresar de una manera relativa el valor del traje, y el momento en el que lo haga, el equivalente es la tela y no el traje.”
Habiendo analizado brevemente el doble papel que tienen las mercancías en una ecuación de equivalencia, seguimos.
2. La forma relativa del valor. *
En este apartado Marx va a analizar la parte relativa de la ecuación de equivalencia entre mercancías.
a) Contenido de la forma relativa del valor. *
En este apartado, Marx va a analizar sobretodo la parte relativa en cuanto que es relativa a otra mercancía.
Marx empieza aislando todos los factores que no son propiamente de este intercambio.
“Para hallar cómo está contenida la expresión simple del valor de una mercancía en la relación de valor de dos mercancías, hay que considerar en primer lugar esta relación en plena independencia de su aspecto cualitativo. En general, se hace lo contrario […]. No se tiene en cuenta el hecho de que las magnitudes de cosas (cualitativamente) distintas sólo pueden compararse cuantitativamente después de reducirlas a la misma unidad.”
Así pues, Marx ahora buscará mediante el análisis esa “unidad” común en todas las mercancías.
“Si decimos: como valores, las mercancías son meras cristalizaciones de trabajo humano, nuestro análisis las reduce (a las mercancías) a la abstracción de valor, pero no les da ninguna forma de valor diferente a sus formas naturales. Muy distinto es el caso en la relación de valor de una mercancía con otra. Su carácter de valor se destaca aquí mediante su relación con la otra mercancía.”
“Por ejemplo, equiparando el traje, como cosa de valor, a la tela, se equipara el trabajo contenido en el primero con el trabajo contenido en el segundo. […] la equiparación con la tejeduría reduce efectivamente la sastrería a lo que realmente es igual en ambos trabajos, a su carácter común de trabajo humano. Con este rodeo que también la tejeduría, en cuanto teje valor, carece de rasgos que la diferencien de la sastrería y, por lo tanto, es trabajo humano abstracto.”
Expresándose en otras palabras…
“[…] se ha acumulado en él (habla de la mercancía traje) trabajo humano. Por este lado el traje es «portador de valor» […].”
Y esto no es nada nuevo, tal y como nos comenta Marx.
“Como se ve, lo que nos dijo el análisis anterior del valor de la mercancía nos lo dice ahora la tela misma, tan pronto como entra en comunicación con otra mercancía, el traje.”
Habiendo ahora analizado las mercancías de la forma relativa en cuanto que relativas, ahora vamos a analizar en cuanto al segundo aspecto de estas mercancías.
b) Determinación cuantitativa de la forma relativa del valor. *
Ahora vamos a analizar las mercancías en cuanto que estas, dentro de la forma relativa, tienen una supuesta forma de adquirir valor en sí mismas y no de forma relativa a otra mercancía.
Marx empieza desde la base de las mercancías.
“Toda mercancía cuyo valor debe expresarse es objeto de uso de cantidad determinada: 15 fanegas de trigo, 100 libras de café, etc. Esta cantidad de mercancía contiene una cantidad determinada de trabajo.”
Tal y como dice implícitamente, se basará en el análisis del intercambio de dos mercancías cuyo trabajo humano impreso sea equivalente. Por ejemplo, supongamos que el trabajo impreso en un traje y en 20 varas de tela equivale a 5 horas de trabajo socialmente necesario en ambas partes. Con este supuesto podemos decir que 1 traje = 20 varas de tela. Ahora jugará con esta equivalencia de varias formas.
“El tiempo de trabajo necesario para la producción de 20 varas de tela o de 1 traje varía, empero, a cada cambio efectuado en la fuerza productiva de la tejeduría o de la sastrería. Ahora examinaremos más de cerca la influencia de este cambio en la expresión relativa de la magnitud del valor.”
Ahora empieza una enumeración que va del 1 al 4 con diferentes casos en los que pueden cambiar los tiempos de producción necesarios para las mercancías, permitiendo esto que lo analicemos detenidamente.
“1. El valor de la tela es variable, mientras que el del traje permanece constante. Si se duplica el tiempo de trabajo necesario para la producción de tela […] también se duplica su valor. […] [Entonces] tendríamos 20 varas de tela = 2 trajes. Si, por el contrario, se reduce a la mitad el tiempo de trabajo necesario para la producción de la tela […] el valor de la tela descenderá a la mitad. Por consiguiente, ahora: 20 varas de tela = ½ trajes.”
El segundo caso es lo mismo que este primero, pero siendo el valor del traje el variable y el constante la tela. No lo expongo pues creo que es suficientemente clara su similitud con el primer caso.
“3. Las cantidades de trabajo necesarias para la producción de la tela y el traje pueden variar simultáneamente, en la misma dirección y en la misma proporción. En tal caso tenemos, como antes, que 20 varas de tela = 1 traje, cambien como quieran sus valores. Su cambio de valor se descubre en cuanto se comparen con una tercera mercancía cuyo valor permanezca constante. Si los valores de todas las mercancías aumentasen o disminuyesen al mismo tiempo y en la misma proporción, sus valores relativos seguirían invariables. Su cambio real de valor se reconocería en que, ahora, en el mismo tiempo de trabajo se entregaría por lo general una cantidad de mercancía mayor o menor que antes.”
Y con el punto 4 acaba la enumeración.
“4. Los tiempos de trabajo necesarios […] pueden variar simultáneamente en la misma dirección, pero en grado desigual, o en dirección opuesta7, etc. La influencia de todas las combinaciones posibles de este tipo sobre el valor relativo de una mercancía resulta sencillamente de la aplicación de los casos 1, 2 y 3.”
Como he añadido, puesto que el 1 y el 2 son lo mismo, básicamente, realmente nos valdría con el 1 y el 3. Así pues, el análisis de la bajada o subida del tiempo necesario para la producción de una mercancía se dividiría en dos apartados: el análisis de la variación no proporcional y el análisis de la variación proporcional; el 1 y el 3, respectivamente.
Marx acaba resumiendo lo tratado.
“Así pues, los cambios reales en la magnitud de valor no se reflejan ni equívoca ni exhaustivamente en su expresión relativa […]. El valor relativo de una mercancía puede variar aunque su valor se mantenga constante. Su valor relativo puede permanecer constante aunque varíe su valor y, por último, no es en modo alguno necesario que se correspondan exactamente los cambios simultáneos en su magnitud de valor y en la expresión relativa de esta magnitud.”
Esta última cita ya es suficientemente concreta como para que no sea necesario añadir nada más; lo tratado ya ha quedado claro.
3. La forma de equivalente. *
Volvemos a la ecuación, ahora tocando el otro componente de la ecuación más simple.
Marx empieza desde un punto simple ya tratado.
“[…] la tela expresa su propio valor por el hecho de que el traje es directamente intercambiable con ella. La forma de equivalente de una mercancía es, por consiguiente, la forma de su inmediata intercambiabilidad por otra mercancía.”
Y no queremos malentendidos, así que dejaremos las cosas claras.
“[…] ello no significa en absoluto que se dé la proporción en que son intercambiables los trajes y la tela. Como la magnitud del valor viene dada […] por el tiempo de trabajo necesario para su producción, esto es, de una manera independiente de su forma de valor. […] En la ecuación de valor figura más bien únicamente como cantidad determinada de una cosa.”
Y aquí resalta uno de los principales problemas de este estadio de intercambio.
“Por eso, dos trajes pueden expresar la magnitud de valor de 40 varas de tela, pero nunca pueden expresar su propia magnitud, la de trajes.”
La primera observación particular es la siguiente.
“[…] el valor de uso se convierte en forma fenoménica de su opuesto, del valor.”
Ahora buscaremos brevemente la segunda particularidad.
“El cuerpo de la mercancía que sirve de equivalente figura siempre como encarnación de trabajo humano abstracto y es siempre producto de un trabajo útil determinado, concreto. Este trabajo concreto deviene, pues, expresión del trabajo humano abstracto.”
“Así, pues, una segunda particularidad de la forma de equivalente estriba en que el trabajo concreto se convierte en forma fenoménica de su opuesto, trabajo humano abstracto.”
Y acabamos con la tercera y última particularidad de esta forma de intercambio.
“[…] al figurar este trabajo concreto […] como simple expresión de trabajo humano indiferenciado, posee la forma de igualación con otro trabajo, con el contenido en la tela, y, por eso, aunque trabajo privado, es, como cualquier otro trabajo productor de mercancías.”
“[…] una tercera particularidad de la forma de equivalente consiste en que el trabajo privado devenga la forma de su opuesto, trabajo en forma social directa.”
Acaba este apartado comentando la teoría aristotélica del valor, lo cual encuentro que no es relevante para estos apuntes.
4. El conjunto de la forma simple de valor. *
Gran parte de este apartado es resumir brevemente la forma simple de valor, por lo que no lo he expuesto, pues ya ha sido tratada dicha forma y extendernos no ayudará a hacer el resumen.
Ahora nos introducirá a la siguiente forma, naciendo ésta de la que ha sido ya tratada.
“[…] la forma individual de valor pasa por sí sola a una forma más completa. Es cierto que por medio de ella el valor de una mercancía A se expresa solamente en una mercancía de otro tipo. Pero es totalmente indiferente el tipo de la segunda mercancía […]. De este modo, según que la mercancía A entre en una relación de valor con tal o cual tipo de mercancía, surgen diferentes expresiones de valor de una misma mercancía. El número de sus posibles expresiones de valor sólo viene limitado por el número de los tipos de mercancías diferentes a ella. Su expresión de valor aislada se transforma, por tanto, en la serie siempre prolongada de sus diferentes expresiones simples de valor.”
B) Forma total o desarrollada del valor. *
En este apartado analizaremos el próximo desarrollo de la forma de los valores de cambio, naciendo este desarrollo de la anterior forma.
Al igual que en la forma simple de valor, Marx nos empieza dando una equivalencia que será la que analizaremos en este apartado.
“z mercancía A = u mercancía B o = v mercancía C o = w mercancía D o = x mercancía E o = etc.
20 varas de tela = 1 traje o = 10 libras de té o = 40 libras de café o = 1 quarter de trigo o = 2 onzas de oro o = ½ tonelada de hierro o = etc.)”
1. La forma relativa desarrollada del valor. *
En este apartado trataremos la nueva forma que ha adquirido la ecuación, ahora ya extensa, en cuanto que esta es relativa.
Marx empieza describiendo el fenómeno que supone esta evolución.
“El valor de una mercancía […] está expresado ahora en otros elementos innumerables del mundo de las mercancías. […] Este valor se presenta […] como cristalización de trabajo humano indiferenciado. Pues el trabajo que lo crea se representa ahora explícitamente como trabajo que equivale a cualquier otro trabajo humano […]. Así pues, […] la tela se halla ahora en una relación social no ya solamente con otro tipo de mercancía individual, sino con el mundo de las mercancías. […] La serie infinita de sus expresiones implica que el valor de la mercancía es indiferente a la forma específica del valor de uso en el que se presenta.”
Con esto ya ha diferenciado esta forma de la anterior y se ve claramente el por qué esta la ha superado. Entonces, seguimos el poco análisis que queda.
“[Con esta forma del valor]8 Resulta evidente que no es el intercambio el que regula la magnitud de valor de la mercancía sino, por el contrario, la magnitud de valor de la mercancía la que regula su relación de cambio.”
Una vez analizada la nueva forma de relativo y lo que esta nos cuenta de la mercancía que está siendo cambiada, seguimos con el análisis.
2. La forma particular de equivalente. *
En este apartado analizaremos el nuevo equivalente que conlleva esta forma de cambio de mercancías.
Ahora Marx se volverá un poco redundante, pero encuentro necesario anotarlo de todas formas.
“Toda mercancía […] [ahora]9 sirve de equivalente y, por tanto, de cuerpo de valor en la expresión de valor de la tela. La forma natural determinada de cada una de estas mercancías es ahora una forma particular de equivalente junto a muchas otras. De igual modo, los múltiples tipos de trabajo útil [figuran como] manifestación del trabajo humano puro y simple.”
Una vez tratado el nuevo equivalente de forma extremadamente breve, seguimos el análisis.
3. Defectos de la forma total o desarrollada del valor. *
En este apartado Marx nos expondrá de forma explícita los problemas que tiene esta forma; problemas que supuestamente la siguiente forma debe superar.
Ahora veremos el primer problema que señala Marx respecto a esta forma del valor.
“En primer lugar, la expresión relativa del valor de la mercancía es incompleta porque la serie de su representación nunca se cierra. La cadena en la que una ecuación de valor se engancha a otra es siempre prolongable por cada especie nueva de mercancía que se presente y que proporcione el material para una nueva expresión de valor.”
Así pues, Marx nos ha dicho que la definición de estas ecuaciones de valor es indeterminada, pues varía en la longitud de la serie de equivalentes ad infinitum.
El segundo problema señalado dice tal que:
“En segundo lugar, constituye un mosaico multicolor de expresiones de valor divergentes y distintas. […] Si se expresa el valor relativo de cada mercancía en esta forma desarrollada, la forma relativa de valor de cada mercancía es una serie infinita de expresiones de valor, diferente […] cada una de las demás.”
“Como la forma natural de toda especie individual de mercancía es aquí una forma particular de equivalente junto a otras innumerables formas particulares de equivalente, no existen en general, más que formas limitadas de equivalentes, las cuales se excluyen mutuamente.”
Otra de las problemáticas de esta forma es la siguiente.
“[…] El tipo de trabajo útil, concreto, determinado en cada equivalente de mercancía, no es más que una manifestación particular, y, por tanto, no exhaustiva del trabajo humano. […] Carece de toda forma fenoménica unitaria.”
Ahora que hemos visto los problemas de esta forma, también vamos a ver por qué razón y cómo se van a solucionar, dando lugar a la nueva forma.
“[Si tenemos las siguientes ecuaciones en la actual forma de valor]
20 varas de tela = 1 traje
20 varas de tela = 10 libras de té, etc.
[entonces también tenemos las inversas]
1 traje = 20 varas de tela
10 libras de té = 20 varas de tela, etc.
[que, al haber un factor común en todas las mercancías distintas, nos lleva a la siguiente forma del valor.]”
Una vez expuestos los problemas de esta forma de valor, vamos a ver cómo lo supera la siguiente forma.
C) Forma general del valor. *
1. Cambio de carácter de la forma del valor. *
En este apartado vamos a analizar cómo el carácter de la forma de valor ha cambiado.
Marx empieza dejando claras las características de esta forma del valor.
“Las mercancías presentan ahora sus valores 1) de una manera simple, porque lo hacen en una sola especie de mercancía; 2) unitariamente, porque lo hacen en la misma mercancía. Su forma de valor es simple y común, es decir, general.”
Luego Marx empieza a hablar brevemente sobre las formas anteriores a forma de síntesis, así que saltamos directos a lo que nos interesa.
“La forma recién adquirida expresa los valores del mundo de las mercancías en una sola y misma especie de mercancía, separada de él, […] representando así los valores de todas las mercancías por su igualdad con la tela. […] Sólo esta forma relaciona realmente las mercancías entre sí como valores o las presenta recíprocamente como valores de uso.”
¿De dónde sale esta nueva forma? ¿Cómo es caracterizada?
“[…] La forma general de valor surge solamente como obra común del mundo de las mercancías. Una mercancía adquiere solamente expresión general de valor porque al mismo tiempo todas las demás mercancías expresan su valor en el mismo equivalente, y cada tipo nuevo de mercancía tiene que imitarlo.”
¿Qué supone dicha caracterización?
“Al reflejar sus magnitudes de valor en un mismo material […] reflejan recíprocamente estas magnitudes de valor.”
“La forma relativa general del valor del mundo de las mercancías imprime el carácter de equivalente general a la mercancía excluida de ese mundo, la tela.”
¿Qué supone para la tela esto? ¿Y para el trabajo útil que la produce?
“La tejeduría, el trabajo privado que produce tela, se halla al propio tiempo en forma social general, la de igualdad con todos los demás trabajos.”
“[Dentro del mundo de las mercancías se] revela que […] el carácter generalmente humano del trabajo constituye su carácter específicamente social.”
Habiendo analizado todo lo que ha cambiado de esta forma, seguimos.
2. Relación de desarrollo entre la jornada relativa del valor y la forma del equivalente. *
En este apartado Marx analizará lo que supone esta forma para la ecuación de equivalente entre dos mercancías.
Marx empieza dando una explicación innecesariamente difícil sobre el equivalente en las formas vistas hasta ahora, por lo que trataré la parte que más nos concierne para el estudio de la forma general del valor.
“La última forma, la III, da finalmente al mundo de las mercancías una forma relativa del valor generalmente social porque y en tanto, salvo en una sola excepción, todas las mercancías que forman parte de ella están excluidas de la forma general de equivalente. Una mercancía, la tela, se encuentra, pues, en la forma de inmediata intercambiabilidad con todas las demás o en forma social directa porque y en tanto todas las demás mercancías no se encuentran en ella.”
Ahora nos interesa poner bajo foco, bajo el riguroso análisis, el problema que conlleva esta forma y su mercancía en la posición de equivalente.
“[…] La mercancía que figura como equivalente general está excluida de la forma relativa unitaria y, por tanto, general del valor del mundo de las mercancías. Si la tela […] participase también […]en la forma relativa general del valor, entonces tendría que servir de equivalente de sí misma. Tendríamos así que: 20 varas de tela = 20 varas de tela, esto es, una tautología, en la que no se expresa ni el valor ni la magnitud del mismo10.”
Ahora ya sabemos cuál es el gran problema que conlleva esta forma, el cual reside, como hemos dejado claro, en su equivalente, en nuestra tela.
3. Paso de la forma general del valor a la forma dinero. *
En este apartado Marx expondrá cómo se pasa de esta forma a la siguiente.
Marx empieza hablando de lo que ya sabemos, de la mercancía en la posición de equivalente, y le pone un contexto histórico que nos hará llegar a la forma dinero.
“[…] El tipo específico de mercancía con cuya forma natural se entrelaza socialmente la forma de equivalente, se convierte en mercancía dinero o funciona como dinero. Su función específicamente social y, por tanto, su monopolio social, estriba en representar, dentro del mundo de las mercancías, el papel de equivalente general. Una mercancía determinada, el oro, se ha conquistado históricamente este lugar privilegiado […]. Así pues, sustituyendo en la forma III la mercancía tela por la mercancía oro, tenemos [la forma dinero].”
Habiendo analizado el paso de forma, seguimos a la siguiente forma.
D) Forma dinero. *

Ahora Marx nos señalará algo que parece evidente desde nuestro punto de vista, pero que resulta también importante.
“En el paso en la forma I a la II, de la II a la III, ocurren cambios esenciales. En cambio, la forma IV no se distingue de la III nada más que por el hecho de que ahora es el oro el que posee la forma de equivalente general en vez de la tela. El oro es en la forma IV lo que la tela era en la III, equivalente general.”
Sobre la dificultad de entender esta forma y su origen particular y/o atomizador, Marx dice lo siguiente.
“La dificultad en el concepto de la forma dinero se limita a la comprensión de la forma general de equivalente, es decir, de la forma general del valor, de la forma III. Esta se resuelve de reflejo en la II, la forma desarrollada del valor, cuyo elemento constitutivo es la forma I […]. Por tanto, la forma simple de mercancía es el germen de la forma dinero.”
4. El carácter fetichista de la mercancía y su secreto. *
En este apartado, Marx nos expondrá lo que tantos economistas anteriores a él tuvieron dificultad con, por lo que es una lectura difícil pero recomendable.
Vamos a ver por qué una mercancía es algo mágico.
“Es evidente que, con su actividad, el hombre cambia las formas de las materias naturales de una manera útil para el. La forma de madera se modifica, por ejemplo, cuando se hace de ella una mesa. […] En el momento en el que se presenta como mercancía, se transforma en un objeto sensiblemente suprasensible.”
“¿De dónde nace, pues, este carácter enigmático del producto del trabajo en cuanto adopta la forma de mercancía? Evidente de esa misma forma. La igualdad de los trabajos humanos recibe la forma objetiva de la misma objetividad de valor de los productos del trabajo, la medida del gasto de fuerza de trabajo humana mediante su duración recibe la forma de magnitud de los productos del trabajo, y por último, las relaciones de los productores en que se actúan esas determinaciones sociales de sus trabajos reciben la forma de una relación social de los productos del trabajo.”
¿Por qué decimos que la mercancía es algo mágico, sensiblemente suprasensible?
“Lo misterioso de la forma de mercancía consiste […] en el hecho de que les refleja a los hombres los caracteres sociales de su propio trabajo como caracteres objetivos de los productos del trabajo, […] refleja[n] la relación social de los productores con el trabajo total como una relación social de objetos, existente fuera de ellos11.”
“Esto es lo que llamo fetichismo, que se adhiere a los productos del trabajo en cuanto se producen como mercancías y que, por consiguiente, es inseparable de la producción de mercancías.”
“Este carácter fetichista del mundo de las mercancías brota, como mostró ya el análisis precedente, del carácter social peculiar del trabajo que produce mercancías.”
Recapitulemos un poco para hablar de esto.
“Los objetos de uso devienen en general mercancías porque son productos de trabajos privados efectuados independientemente unos de otros. El complejo de estos trabajos privados constituye el trabajo social total. Como los productores no entran en contacto social sino a través del intercambio de productos del trabajo, también los caracteres específicamente sociales de sus trabajos privados aparecen solamente dentro de este intercambio.”
O sea, que solamente mediante el análisis dialéctico, esto es, de la mercancía contrapuesta con otra mercancía, de las mercancías encontraremos su ser.
“Solo dentro de su intercambio reciben los productos del trabajo una objetividad de valor socialmente igual, separada de su objetividad de uso sensiblemente distinta. Esta escisión del producto del trabajo en cosa útil y en cosa de valor sólo se efectúa prácticamente en cuanto el intercambio ha adquirido ya suficiente extensión e importancia para que se produzcan cosas útiles para el intercambio, esto es, cuando se tiene en cuenta el carácter de valor de las cosas en su producción misma. […] La igualdad de trabajos [totalmente diferentes]12 sólo puede existir haciendo abstracción de su desigualdad real, en la reducción al carácter común que poseen como gasto de fuerza de trabajo humana, trabajo humano abstracto.”
¿Qué sucede con los que poseen las mercancías? ¿Son afectados por estas relaciones entre objetos?
“(Los hombres) al equiparar entre sí (sus productos) como valores, en el intercambio, […] equiparan entre sí sus diversos trabajos como trabajo humano. No lo saben, pero lo hacen. Por lo tanto, el valor no lleva escrito en la frente lo que es. Mas bien, el valor transforma todo producto del trabajo en un jeroglífico social. Más tarde procuran los hombres descifrar el sentido del jeroglífico, penetrar el secreto de su propio producto social […].”
Respecto al fetichismo materialista, Marx nos dice lo siguiente.
“Lo que ante todo interesa a la práctica a quienes intercambian productos es la cuestión de cuántos productos extraños recibirán a cambio del suyo, en qué proporción se intercambian los productos. Cuando estas proporciones han adquirido cierta estabilidad habitual, parecen brotar entonces de la naturaleza de los productos del trabajo [, y en aparencia se queda, pues no es el factor determinante la supuesta naturaleza de los productos, tal y como se ha analizado hasta aquí]13 […].”
Entonces, ¿cuándo se obtiene conocimiento de la determinación no anárquica de los valores de los productos privados? ¿Cuándo se aplica dicha determinación?
“Se requiere una producción de mercancías desarrollada antes de que nazca de la misma experiencia el conocimiento científico de que los trabajos privados, universalmente dependientes unos de otros como eslabones de la división social del trabajo, se reducen continuamente a su medida socialmente proporcional, porque en las relaciones de cambio, casuales y siempre oscilantes, de sus productos se impone a la fuerza, como ley natural reguladora el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción […].”
¿Qué nos aporta conocer esta “ley natural” que regula y determina los valores en la economía capitalista?
“Su descubrimiento elimina la apariencia de la determinación puramente casual de las magnitudes de valor de los productos de trabajo, mas no elimina en absoluto su forma objetiva.”
El apartado sigue para exponer análisis burgueses con claros errores al analizar la determinación no casual de las mercancías. Recomiendo su lectura, aunque puede ser dificultosa. No obstante, hay algo que sí quiero exponer, y es cuando Marx se pone no a describir, sino a especular un poco con la futura sociedad comunista. Reproduzco todo el párrafo para luego hablar sobre él un poco más.
“Por último, y para cambiar, imaginémonos una asociación de hombres libres que trabajan con medios de producción comunes y gastan conscientemente sus numerosas fuerzas de trabajo individuales como una fuerza de trabajo social. Se repiten aquí todas las determinaciones del trabajo de Robinsón, sólo que socialmente, en vez de individualmente. Todos los productos de Robinsón eran su producto exclusivamente personal y, por lo tanto, directamente objetos de uso para él. El producto total de la asociación es un producto social. Una parte de él vuelve a servir de medios de producción. Sigue siendo social. Pero otra parte se consume como medios de subsistencia de los miembros de la asociación. De ahí que haya de distribuirse entre ellos. El modo de distribución variará con el tipo particular de organismo social de producción y el correspondiente nivel de desarrollo histórico de los productores. Sólo como paralelo a la producción de mercancías suponemos que la participación de cada productor en los medios de subsistencia viene determinada por su tiempo de trabajo. De este modo, el tiempo de trabajo desempeñaría un papel doble. [Por un lado,] Su distribución, efectuada socialmente conforme a un plan, regula la proporción correcta de las diferentes funciones laborales con las distintas necesidades. Por otro lado, el tiempo de trabajo sirve simultáneamente de medida de la participación individual del productor en el trabajo común y, por tanto, también en la parte individualmente consumible del producto común. Las relaciones sociales de los hombres con sus trabajos y sus productos del trabajo siguen siendo sencillas y transparentes tanto en la producción como en la distribución.“
Así pues, en la sociedad comunista superior14, las contradicciones existentes en la producción burguesa y anárquica son superadas por el organismo regulador real, el hombre, alejándose de las fantasmagóricas manos reguladoras de Adam Smith.
II. El proceso de intercambio. *
Ahora nos vamos a alejar del análisis en abstracto de la mercancía en relación a sí misma y a otras mercancías y vamos a ver cómo se relaciona con su poseedor, el propietario.
“La mercancía no puede ir por sí sola al mercado ni intercambiarse por sí mismas. Tenemos, pues, que dirigir la mirada hacia sus guardianes, los propietarios de mercancías.”
Así pues, las mercancías son propiedad. Ahora nos toca ver qué conlleva que estas sean propiedad de alguien.
“Para relacionar [las mercancías] entre sí como mercancías, los guardianes de mercancías tienen que comportarse entre sí como personas cuya voluntad reside en esas de suerte que uno se apropia de la mercancía ajena, alienando la propia, solamente con la voluntad del otro […].”
Aquí nos expone que estamos hablando de la suposición utópica de que ambos guardianes de mercancías buscan, libremente y sin coacción alguna, dicho intercambio. O sea, es en pro de usar la premisa de Adam Smith y añadirle su explicación.
“De ahí que tengan que reconocerse recíprocamente como propietarios privados. Esta relación jurídica, cuya forma es el contrato, […] es una relación de voluntad en la que se refleja la relación económica. El contenido […] viene dado por la propia relación económica.”
Ahora veremos qué tratará Marx en este capítulo.
“[En] nuestra exposición veremos que las distintas máscaras de las personas no son más que personificaciones de las relaciones económicas.”
Así pues, empieza.
“Lo que distingue al poseedor de mercancías de la mercancía misma es […] que, para ella, cualquier otro cuerpo de mercancía figura solamente como forma fenoménica de su propio valor. […] Para [el poseedor], su mercancía carece de valor de uso inmediato. De otro modo no la llevaría al mercado. Tiene valor de uso para otros. Para él, su único valor de uso inmediato es la de ser portadora de valor de cambio y, así, medio de cambio. Por eso quiere enajenarla por mercancías cuyo valor de uso le satisfaga. Todas las mercancías son no-valores de uso para sus poseedores, y valores de uso para sus no-poseedores.”
Ahora Marx profundiza un poco sobre algo que ya ha sido tratado en el primer capítulo, pero añadiéndole el prisma del propietario.
“[…] [T]oda mercancía ajena es para el poseedor de mercancías un equivalente particular de la suya, de ahí que ésta figure como equivalente general de todas las demás mercancías. Mas como todos los propietarios hacen lo mismo, ninguna mercancía es equivalente general, de ahí que las mercancías tampoco posean ninguna forma relativa general de valor en la que se equiparan como valores y se comparen como magnitudes de valor.”
Así pues, los propietarios han actuado sin saberlo ni casi verlo, y han generado algo cuya autoría es plenamente suya, aunque no lo quieran. Ahora, profundicemos sobre el dinero.
“La cristalización dinero es un producto necesario del proceso de intercambio, en donde productos diversos del trabajo se equiparan efectivamente unos a otros y, por tanto, se transforman efectivamente en mercancías. [El desarrollo del intercambio] despliega la oposición latente en la naturaleza de la mercancía entre valor de uso y valor [de cambio]. La necesidad de representar exteriormente esta oposición para el comercio, impulsa hacia una forma autónoma del valor de la mercancía, y no descansa hasta que ha logrado en el desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero. Por eso, la transformación de la mercancía en dinero se ejecuta en la misma medida en que se efectúa la transformación de los productos del trabajo en mercancías.”
Después de esto, Marx repasa brevemente lo expuesto en unos largos párrafos que no expondré porque ya ha sido tratado.
“La dificultad no está en comprender que el dinero es mercancía, sino cómo, por qué y de qué modo una mercancía es dinero.”
Así pues, ahora sabemos qué se tratará en el tercer capítulo. Hablaremos extendidamente del dinero.
- Una falla de predicción es, por ejemplo, cuando Marx, junto con Engels, afirma que las primeras naciones que establecerán la dictadura del proletariado serán las más avanzadas industrialmente, lo cual es desmentido por la historia misma. En el presente no tenemos ni una Inglaterra socialista, ni una Francia, ni una Italia, por poner unos pocos ejemplos, aunque estos sean claramente eurocentristas. Otros países que sí que han efectuado una revolución proletaria y se han mantenido como tal son China, Cuba, la URSS… Entre tantas naciones. Para más información al respecto, recomiendo la lectura de autores tales como Lenin o Mao, pues tratan el tema de forma adecuada con un análisis marxista digno de mención. ↩︎
- Porque, queramos que no, su análisis de desdoblamiento es muy repetitivo y es común no ser capaz de retenerlo todo ni mucho menos, lo cual imposibilita la lectura simple mediante citas de Marx. ↩︎
- Tampoco me he visto las más nuevas aún; estoy prefiriendo antes acabar las viejas y el libro primero, lo cual espero conseguir para finales de verano con cierto optimismo y, como máximo, para navidad de 2019 (o sea, hasta el 31 de diciembre de 2019). ↩︎
- La sección I. La Mercancía empezó a resumirse el martes 22 de Enero de 2019 y se acabó el día 30 de Marzo del mismo año. Esto significa que estuve trabajando solamente en esto durante 2 meses enteros. Por suerte me espero que las siguientes secciones sean más cortas de hacer, pues son generalmente menos complicadas y menos fundamentales para mi fortuna o mi desgracia. ↩︎
- Expongo de forma fácil la contraposición a la que se refiere Marx en esta parte para refutar el común argumento de que el holgazán, trabajando totalmente menos que el trabajador óptimo, produciría el mismo valor. Aún así, este argumento será usado durante toda la historia post-Capital para supuestamente refutar a Marx y su teoría del trabajo capitalista. Con esas refutaciones los supuestamente “intelectuales” solo muestran que poco han leído de la obra magna de Marx, o sea, no han pasado ni de 6 páginas de su análisis. Escandaloso cuanto menos. ↩︎
- La habilidad y la dificultad para la producción de un bien determina en gran medida la intensidad y la concentración necesarias para realizar actos de trabajo de ese campo, en nuestro ejemplo, la acción médica o la cirugía. ↩︎
- Se refiere a lo que hoy en día se diría, según tengo entendido, sentido opuesto, dentro de la jerga matemática, tecnológica y física. Para más información, recomiendo el estudio de la álgebra lineal y sus aplicaciones prácticas en la ciencia, lo cual es fundamental para muchas explicaciones de los fenómenos naturales como la órbita de los cuerpos celestes o la explicación de la gravedad. ↩︎
- Esto no es ningún parafraseo, sino un añadido mío para facilitar la comprensión. ↩︎
- Esto no es ningún parafraseo, sino un añadido mío para facilitar la comprensión. ↩︎
- No se expresa el valor porque no se puede hacer de esta ecuación ninguna resolución que nos de ninguna información sobre el valor de uso o la magnitud misma del valor de esta mercancía en esta cantidad determinada. Por ejemplo, si dividimos cuantitativamente ambas partes por 20 o las multiplicamos por 0.05, que es lo mismo, nos dice entonces que “1 vara de tela = 1 vara de tela”, lo cual no nos esclarece nada. Si dividimos pues la calidad de estas mercancías en ambos lados por su misma calidad, esta es, por el ser de vara de tela, nos queda igualmente “20 = 20”, lo cual, otra vez, no nos esclarece nada.. Esto no es nada excepto una identidad, aunque con la diferencia de que ambas partes de la ecuación sí que son idénticas y no distintas. ↩︎
- Con “ellos” se refiere a los productores, no a los objetos. Significa que las mercancías, al ser producidas, obtienen una dimensión social que es independiente de los productores, que no está bajo su dominio ni de su influencia. ↩︎
- Hago aquí un parafraseo para facilitar la lectura, pues originalmente había una expresión rara que, dado el objetivo de este escrito, quiero evitar. Citando literalmente: “[…] trabajos diferentes toto ceolo sólo puede […]”. ↩︎
- Lo anotado aquí es una especificación para aclarar que Marx defiende una determinación del valor de los productos que no recae en ninguna naturaleza de estos, sino en el trabajo humano abstracto que hay impreso en los productos a cambiar. ↩︎
- Y digo superior para referirme a la etapa denominada por Lenin (en El Estado y la Revolución) como “Fase superior de la sociedad comunista”, llamada así para diferenciarse de la inferior, el socialismo, la dictadura del proletariado cuando la lucha de clases aún no ha acabado definitivamente e internacionalmente aún hay estados burgueses y clases. ↩︎
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