Introducció
Aquest text va ser redactat entre el juny i l’agost de 2020, al voltant d’algunes discusions que vaig llegir per Twitter sobre sexualitat i asexualitat. Tot i no ser del tot correctes amb el que crec, ja hi ha un bon esforç sistemàtic i de caràcter mitjanament dialèctic. Fructífer per seguir donant voltes al voltant d’aquests temes.
Prólogo
El esquema aquí presente fue un primer intento, muy fructífero si se me permite la osadía, de encontrar la lógica de una realidad social con la que nos encontramos cada persona bajo la sociedad de este momento, el capitalismo internacional en su fase imperialista. Este intento es posterior a la lectura general de Marx, Engels y Lenin, que llevo haciendo desde hace cerca de 3 años, y posterior también a la lectura de algunos artículos de Iliénkov, a quien empecé a leer gracias al camarada Andrés Castellón (no tengo claro que haya escrito su apellido bien). Después de la lectura de Iliénkov, que hice entre los meses de febrero y junio, se me apareció una duda central: ¿cómo entendemos, científica y sistemáticamente, la orientación sexual?
Esta pregunta puede aparentar ser, como bien indico en la introducción, inútil, pero es en el desarrollo y el entendimiento del concepto y de su automovimiento donde yace todo el entendimiento científico y sistemático, el conocimiento como tal, y ese es, en parte, uno de los objetivos de los marxistas, entre los que me incluyo. Su labor de entendimiento de los fenómenos sociales, entre los que se encuentran las relaciones productivas históricas y actuales, la lucha de clases, el género y más fenómenos que enumerar resultaría en dejarme alguno en el tintero.
Dejo el manuscrito tal y como está el 13 de Agosto. Tiene partes inacabadas, partes donde se entreve por dónde quiero ir y demás, pero, ante todo, encuentro que el objetivo ya ha sido señalado a la vez que se tiene un buen referente para futuros usos para entender la creación de los documentos de investigación marxista.
Como tal, me he encontrado con bastantes dificultades a la hora de intentar escribir este primer manuscrito. En parte porque, parece, aún no tengo del todo interiorizada la investigación marxista, propiamente, a la vez de que el objeto de investigación inicial, la asexualidad, quedó completamente relegada a un segundo término ante la orientación sexual en abstracto. El camino propuesto al principio era inverso al debido; se quería empezar por la parte y no por el todo, pero con el todo una vez en mente, el principio del análisis era correcto, esto es, empezar por la parte germinal, presente en toda la orientación sexual, la relación atractiva simple.
Para suplir estas deficiencias en el entendimiento dialéctico de las investigaciones de este tipo voy a leerme este septiembre la Fenomenología del Espíritu de Hegel (hasta el día de hoy sólo había leído fragmentos y 20 párrafos del Prólogo), después (espero que en Octubre o Noviembre) vendrá El Capital de Marx (como tal, sólo he llegado a la mitad del libro1 la última vez que lo intenté y lo dejé porque perdí el hilo), Dialéctica de la Naturaleza (Diciembre) de Engels (de la que sólo he leído algunos párrafos de la Introducción que hizo en 1875-76) y, para acabar, leer la Ciencia de la Lógica (1 y 2) de Hegel (de la que no he leído nada en absoluto, la dejo para Enero y Febrero)2. Caldrá ver hasta qué punto consigo estas fechas y demás, pero, como muy tarde, para verano del 2021 quiero poder empezar a hacer un manuscrito en más condiciones. Mientras tanto voy guardándome todo lo que veo útil y a lo que puedo referenciar de lo que voy leyendo. A fecha de escribir este prólogo ya voy por el capítulo 3 de la Fenomenología (el “Entendimiento y la Fuerza”) habiendo empezado el día 1 de Septiembre, así que si sigo este ritmo parece que iré a buen paso para mi objetivo si es que la Universidad y mis otras responsabilidades en la Juventud no me lo impiden, las cuales imperan por encima de mis lecturas personales por razones que creo obvias.
Como palabras para el futuro, debo decir algunas cosas. La investigación dialéctica es frustrante. Muchísimo. Cuando digo que es frustrante, lo digo desde lo más profundo de mi corazón y alma (en el sentido figurado de la expresión). Es algo difícil, pesado, árduo, cansado, mil y un sinónimos no le hacen justicia a lo frustrante que es la investigación de carácter dialéctico. Como bien sabrá el lector (y, si no lo sabe, ya se lo digo yo), Hegel escribe de forma que resulta imposible de leer y entender de primeras. Cada párrafo encierra más de 3 significaciones que se dan luego por sentadas en el transcurso de sus obras; es algo agotador. Eso no quita que sean obras que deben ser leídas y referenciadas. Podría poner aquí la cita del camino real de la ciencia, pero ya está en la Introducción a este manuscrito, así que la doy por sabida. La lectura de las investigaciones de carácter dialéctico son difíciles, pero igualmente difíciles son el escribir estas obras, o al menos intentarlo. De leerlas se entiende su estructura, su lógica y su valor epistemológico (o sea, en tanto que nos acercan, lentamente, al conocimiento), y ese es un paso fundamental, sin el que luego el entendimiento científico y sistemático que tenemos queda corto. Para hacer ciencia, antes se debe leer (y entender, interiorizar, aprehender) ciencia ya hecha.
RoAgVa, 6 de Septiembre de 2020.
Introducción
La cuestión que aquí es objeto de investigación es la asexualidad y todo lo relacionado con ella. Cuando me refiero a “todo lo relacionado con ella” me refiero a cuestiones importantes como el género, la sexualidad en general, el objeto de atracción, el sujeto erotizador, el par categorial de medio-fin en su relación interna y externa a la sexualidad, el fetichismo subyacente y la lógica burguesa.
Esta cuestión puede aparentar ser inútil, ajena, rara, excepcional o que no es merecedora de investigación dado que se da en muy pocos casos. No obstante, en el entendimiento dialéctico de todas las cuestiones, en su expresión científica y sistemática, yace allí su verdad y demuestra qué tan fundamentada está una investigación. Tal y como dijo Hegel en el Prólogo de la Fenomenología del Espíritu (1806): “La verdadera figura en la que existe la verdad sólo puede ser el sistema científico de la misma. Contribuir a que la filosofía se aproxime a la forma de la ciencia —a la meta en que pueda abandonar su nombre de amor al saber y sea saber efectivamente real—: eso es lo que yo me he propuesto”3.
La investigación de la asexualidad es necesaria en tanto que es el entendimiento de una realidad que se da, aunque esta no sea común, y qué nos dice esta de las demás sexualidades (lo cual no implica necesariamente que la asexualidad sea una orientación, lo cual deberá ser visto posteriormente).
Empezar por la asexualidad sería empezar por el final conceptual, y esto es contrario al orden de investigación expuesto por Marx. La asexualidad resulta estar en debate ya desde la misma comunidad asexual, pues hay quienes defienden que es una orientación sexual, otros que es la no-orientación sexual, algunos que es la falta de orientación sexual… Este escrito tiene como objetivo esgrimir todas estas cuestiones para encontrar la verdad que yace aquí mismo. Por ello se ha usado la dialéctica y los pares categoriales de forma extrema e incluso repetitiva. De esta manera se encuentran en los objetos de investigación aquello que queda lejos del entendimiento empirista, aquello que subyace y que solo puede ser, con suerte, intuido (como, por poner un ejemplo histórico, el descubrimiento de Ricardo sobre que el valor de las mercancías tenía algo que ver con el trabajo, lo cual fue un gran avance) por quienes no siguen el método de investigación dialéctico, que en ningún caso pueden aportar un análisis realmente crítico en las cuestiones que intentan investigar.
Yo, como investigador, debo exponerme. Ante todo, soy asexual desde principios del 2016, cuando conocí a una amiga que me habló de la asexualidad, y desde entonces he leído al respecto mucho como para empezar a determinar algún tipo de posición concreta y científica.
La naturaleza de la investigación dialéctica es una complicada. Dada su complejidad, unas palabras al respecto son necesarias. Marx hablaba del camino hasta la ciencia con las siguientes palabras: «En la ciencia no hay caminos reales, y sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman fatigarse al escalar por senderos escarpados»4. El entendimiento es algo que se construye laboriosamente, es algo que se lucha por adquirir, y allí radica la dificultad que existe a la hora de entender las ciencias más avanzadas. Esto en El Capital se puede hacer evidente, pues Marx emplea un vocabulario que adquiere del viejo maestro del idealismo alemán, Hegel, aunque a mi ver se hace más evidente a la hora de leer los manuscritos que póstumamente son llamados como Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política, los cuales datan de 1857-1858; este vocabulario puede parecer como una floritura inútil, innecesaria, pero sin esta forma el contenido no sería el mismo ni de cerca, pues la forma condiciona el contenido y el contenido conlleva a una forma. La investigación dialéctica es una que es difícil, y eso ocurre sobre todo al principio. Pero mediante trabajar por el entendimiento, uno adquiere poco a poco un entendimiento de los términos y, sobretodo, las categorías. No es raro dejar libros de carácter dialéctico a medias porque se ha perdido el hilo (yo soy el primero que ha sufrido de esto), pero leer otras obras y poco a poco construir un entendimiento de los conceptos y de los términos usados es el cómo se consigue acabar las obras que antes se nos hacían imposibles de leer; se trata de aprender y aprehender (entender, interiorizar). Aquí recae la importancia del tiempo en el estudio; cuanto más tiempo se invierte para entender la dialéctica presente en algo, más lejos se llega en el entendimiento de ese objeto de investigación, aunque las velocidades que tenemos cada persona es distinta por condiciones que aquí damos por sentadas, pues no es objeto desarrollar esto.
Y es que la investigación dialéctica tiene como central (a nivel metodológico) las categorías, pero no sólo las categorías abstractas, sino los pares categoriales. Mediante estos es el cómo se construye un entendimiento real de la realidad y del objeto que se investiga, ya sea este la economía política, la historia, la filosofía misma o cuestiones mucho más concretas como las que aquí queremos investigar, la sexualidad en este momento histórico concreto y en su historicidad. Por esto esta investigación es como es, pues
Así pues, se ha expuesto ya el objeto y el método mediante el que se va a investigar de ahora en adelante. Sólo queda la propia exposición.
Roger Aguilar Vallverdú, 4 de Junio de 2020.
La orientación sexual en sí, en abstracto
Este apartado tiene como objeto el entender cómo funcionan las orientaciones sexuales en sí mismas en este instante histórico, esto es, en el momento donde el capitalismo (imperialismo) internacional se ha asentado del todo y permea todas las esferas de la sociedad humana, desde los pueblos de Europa y sus ciudades como hasta las tribus indígenas donde las haya, pues estas deben entrar, para sobrevivir, en un intercambio constante y forzado que les crea una disonancia histórico-social.
Las orientaciones sexuales, tal y como dice el nombre, intuitivamente (y originariamente) podrían ser referidas a la orientación sexual hacia un sexo, ya sea este el que tiene también el sujeto “sentidor” (the one who’s subject of attraction, not object) o no; no obstante, esta concepción sexualista/biologicista/esencialista/etimologista de las orientaciones sexuales no refleja la cuestión en su actualidad, ante lo que posteriormente deberé de extenderme en alguna medida cuando hable de la orientación sexual para sí, o sea, en su expresión histórica y mediante la que se entenderá la consecuencia lógica de la orientación sexual actual.
Así pues, se nos aparece, ante todo, una diferenciación categórica en la orientación sexual, una diferenciación que nació hace ya mucho y que se desarrolló de forma ya moderna con la filosofía clásica alemana, la diferenciación objeto-sujeto (Kant habla de esta, de allí que sea clásica-moderna). Suponemos, ante todo, un sujeto que siente atracción, y una atracción dirigida a un objeto.
El sujeto se siente atraído por el objeto5. El objeto es atractor del sujeto6. La relación más evidente aquí es que el sujeto y el objeto se relacionan entre sí gracias a la existencia de la atracción; sin atracción el sujeto y el objeto no estarían conectados de una forma evidente (que luego veremos que no es la única). No obstante, sin sujetos y objetos no podría haber atracción; no puede haber relación sin relacionados. El ligazón entre el sujeto y el objeto es la atracción; el sujeto, mediante la atracción, se liga al objeto y se lo apropia; el objeto, por la atracción, es apropiado por el sujeto y es consumido por éste.
Hasta aquí hay lo que podemos denominar como relación atractiva o erótica simple. Es una relación simple dado que la relación es inequívoca, no permite no ser comprendida por su complejidad ni nada. Es absolutamente simple, es un “A se atrae a B” donde A y B son bien distintos (o eso aparenta). Es, a nivel de ecuación y a nivel de relación, el más mínimo grado de abstracción al que se puede llegar, pues, en base a lo expuesto hasta aquí, todos los elementos están puestos y son presentes (el sujeto, el objeto y la atracción). El sujeto se siente atraído por el objeto, ni más ni menos. A partir de aquí, del momento conceptual más simple, vamos a construir el entendimiento científico y sistemático propio de las ciencias marxistas.
Esta diferenciación entre objeto y sujeto, no obstante, es realmente realizada en una cierta ambigüedad que debemos tratar, al menos, de forma germinal. Esta llamada “ambigüedad” es, simplemente, la extrapolación de la relación simple a su escala mayor; si hasta ahora estábamos con la relación atractiva simple, ahora la desarrollamos hasta su superior lógica, la relación atractiva compleja, que nos habla no tanto de las relaciones atractivas simples de las personas particulares e individuales, sino que ahora esta nos habla de la sociedad como conjunto, y aquí yace su importancia crítica.
El sujeto, aquel que siente atracción por otras cosas (objetos), es, a la vez, objeto de atracción de esas mismas cosas que él siente atracción hacia. El sujeto es realmente sujeto y, a la vez, realmente objeto. No puede ser sujeto de atracción sin ser, a la vez, objeto de atracción, pues estar dentro de los sujetos hace que a la vez esté dentro de los objetos de atracción. Esto es dado que los sujeto y objetos son las personas en una misma sociedad, y la sociedad contiene ambos, los sujetos y los objetos, siendo ambos identidad7.
En la realidad se nos hace evidente que solamente hay sujetos, y que los objetos son algo que dista, en esencia (contenido, naturaleza), de los sujetos. Esto es dado que los sujetos (la sociedad, yo, Marina, Juan, tú y tu vecino, por poner unos cuantos ejemplos) como tal se sienten atraídos por objetos ideales, y no en el sentido trascendental y bondadoso de Platón, sino por el sentido moderno y marxista, en el sentido del fetichismo que permea toda la sociedad capitalista.
Recordemos que estamos en la orientación sexual en sí, lo cual cubre un bello velo por encima de la orientación sexual en su correcto entendimiento, este es, un entendimiento histórico y sistemático de esta; es objeto por ahora hacer un esqueleto del sistema para luego hacerlo bailar, ponerlo en movimiento, exponer su sentido histórico. Por esto mismo el análisis de la cosa en sí que hace Kant carece de verdad, como bien dice Hegel en el prólogo de la Fenomenología.
Antes que nada, debemos tener claro a qué nos referimos con fetichismo. Marx habla del fetichismo de la mercancía tal y como sigue en El Capital, Capítulo 1, Apartado 4 (El fetichismo de la mercancía): “Lo misterioso de la forma mercantil consiste sencillamente, pues, en que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como caracteres objetivos inherentes a los productos del trabajo, como propiedades sociales naturales de dichas cosas, y, por ende, en que también refleja la relación social que media entre los productores y el trabajo global, como una relación social entre los objetos, existente al margen de los productores”. Lo aquí importante es que de una cosa que ha sido obviamente construida histórica y socialmente se nos presenta como contenedora de “propiedades sociales naturales”, o sea, propias del objeto. Marx sigue: “la forma de mercancía y la relación de valor entre los productos del trabajo en que dicha forma se representa, no tienen absolutamente nada que ver con la naturaleza física de los mismos ni con las relaciones, propias de cosas, que se derivan de tal naturaleza. Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre cosas, es sólo la relación social determinada existente entre aquéllos. De ahí que para hallar una analogía pertinente debamos buscar amparo en las neblinosas comarcas del mundo religioso. En éste los productos de la mente humana parecen figuras autónomas, dotadas de vida propia, en relación unas con otras y con los hombres. Otro tanto ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancías, y que es inseparable de la producción mercantil”.
Para hablar más del fetichismo y acabar de simplificarlo (sin perder su contenido, lo cual es importante), voy a hablar con Iliénkov en mente. En Dialéctica de lo Ideal (1976) habla del fetichismo de la siguiente forma: “El fetichismo consiste en que al objeto, en toda su tosca corporeidad, en su forma inmediatamente perceptible, se le adjudican propiedades que, de hecho, no le pertenecen y nada tienen en común con su configuración exterior. Cuando este objeto (un tronco de árbol, una piedra, un pedazo de bronce, etc.) deja de considerarse como “el mismo Dios” y se convierte en “signo exterior” suyo, es decir, no se percibe ya como sujeto directo de las acciones que se le adjudican, sino sólo como un signo recordatorio que apunta a otra realidad, sólo como un símbolo de esa otra realidad, de un sujeto completamente diferente por su exterior, la conciencia da un paso de avance en el camino de la intelección de la esencia del asunto”8.
Dentro de la ecuación más simple de la orientación sexual general, el sujeto se siente atraído por un objeto ideal, abstracto. Esta es la premisa de la relación atractiva simple de la que ya hemos hablado con anterioridad. Esto se ve dado que la atracción sexual (y/o romántica, que también es el caso) es la atracción del sujeto por un objeto ideal, el género (no se ha hablado aún de cómo es el género y no el sexo, pero para la investigación hasta aquí presente es supuesto).
El género, como tal, y ya se ha dicho, es algo que dista, en naturaleza, de las personas particulares. No es sólo que diste de ellas, sino que es completamente opuesto, a nivel antagónico y dialéctico; la naturaleza de las personas es una concreta, la naturaleza del género es una abstracta9.
Sobre los términos concreto y abstracto, el artículo de Iliénkov es fundamental; “El problema de lo abstracto y lo concreto a luz de El Capital de Marx”10 (1968): “No puede perderse de vista ni por un instante que las categorías «concreto» y «abstracto», así como todas las demás categorías lógicas de «El Capital», son categorías de la «Lógica» hegeliana estudiadas y reformuladas de modo materialista. Sin conocer el «lenguaje» de la filosofía clásica alemana no se puede comprender correctamente la lógica de «El Capital» ni la lógica en la comprensión marxista en general”11. “[Lo concreto] se entiende como «unidad en la diversidad», y bajo esta comprensión se convierte en una de las categorías lógicas centrales, esto es, en la expresión de lo universal-real que le es propia tanto a la realidad (es decir, a la naturaleza y a la sociedad) como a la conciencia (es decir, tanto a la esfera de la contemplación como a la esfera del pensamiento)”12. “[Lo abstracto] expresa la forma general («idéntica») tanto al movimiento de la realidad como al movimiento de la conciencia”13.
El movimiento que se da en la sociedad actual es un movimiento concreto que podemos entender como justamente lo opuesto al método de investigación marxista. Marx hablaba de el método de investigación marxista como “ascenso de lo abstracto a lo concreto”. El movimiento que se da en la sociedad es justamente lo opuesto, un “descenso de lo concreto a lo abstracto”, que también se puede llamar reducción o eliminación de lo concreto por lo abstracto; de aquello rico en diversidad y realidad, aquello que tiene muchos y diversos contenidos, que diferencian a cada persona (u objeto real, como los productos del trabajo humano) de otra, ser abstraído de toda su riqueza, de encontrarla y luego equivalerlo a todo, y así eliminar cualquier diferencia posible. Todo pasa por dinero, el dinero pasa a todo. Equivalente general.
La orientación sexual en sí, en concreto
La sociedad contiene los que son sujeto y objeto de atracción. No obstante, no nos vale sólo con saber qué es sujeto y objeto de atracción, sino que debemos tener claro cómo se realiza esta atracción sexual. En condiciones normales, el sujeto particular (que ya no es sociedad general, sino individuo particular) siente atracción sexual por el que es su objeto particular de atracción (por ejemplo, una persona o conjunto de personas [como suele suceder] que el sujeto particular encuentre sexualmente atractiva, por algunas razones en las que aquí no vamos a inferir), ante lo que pueden darse ciertos casos concretos dependiendo de la relación social que tengan estos dos sujetos. Si la atracción sexual es recíproca, hay conocimiento de de dicha atracción y hay un mutuo acuerdo sobre ello, puede darse el caso de que ambos decidan emprender el viaje erótico (en el sentido actual y etimológico) de mantener una (o diversas) relaciones sexuales, y dependiendo de las capacidades (sociales, no naturales) que tengan para obtener de y dar placer al otro sujeto (y que es objeto de su atracción) saldrán exitosos o no de esta empresa. Esta es la realización que buscan aquellos que tienen como objetivo la relación sexual con el objeto de su atracción sexual.
No obstante, esta realización no es la más común, o eso aparenta al menos. La realización que se suele dar no es una doble (o múltiplemente, pues puede darse el caso, aunque cuanta más gente realizada más improbable es su realización) realización, sino una realización individual. Esta se concreta, en términos coloquiales, con la masturbación con el objeto de atracción en mente, con soporte gráfico o involuntariamente (mediante sueños, lo cual suele ser la primera vez de los más jóvenes). ¿Cómo se entiende esto? Simplemente, el sujeto individual (particular) suele realizar su atracción sexual mediante la gratificación/masturbación con el objeto en mente o con soporte concreto de este. En términos simples, este es el quid de la cuestión.
Anexo 1: comentarios y respuestas a tweets de forma no pública y orientativa
«Recordatorio que una persona bi en una relación hetero tiene tantos privilegios como un gay o una lesbiana que esté soltero.
Estar escondido no es un privilegio.» https://twitter.com/Albagarnie/status/1293524300419538948?s=19
Tampoco es que esté «escondido», está realizando al fin y al cabo su sexualidad al salir con alguien que es objeto de su atracción (sexual-romántica en este caso), solo que no rompe con de forma evidente y externa con la heteronormatividad (mientras que internamente sí), lo cual provoca en sectores puristas o esencialistas del colectivo un rechazo por «»»mezclarse con el enemigo»»», con quienes mantienen relaciones con una persona del género opuesto de forma exclusiva.
- No me refiero a la mitad del primer libro, que vendría siendo el capítulo 12 o así. Me refiero, específicamente, al primer tomo del primer libro, que tiene 3 tomos. Hablamos de que entonces me había leído una sexta parte del libro y había abandonado. Seguramente no llegase ni al capítulo 5. [11/09/2026] ↩︎
- Este ambicioso plan de lectura lo he ido realizando con los años de forma positiva. Los tiempos aquí propuestos para realizarlo son totalmente demenciales: en total habré tardado unos 4 años, desde entonces hasta terminar la Lógica (Grande) de Hegel. [11/09/2026] ↩︎
- Fenomenología del Espíritu, p. 59, G. W. F. Hegel, 1806, edición de ABADA, trad. Antonio Gómez Ramos, 2da Edición, 2018. ↩︎
- Prólogo a la Edición Francesa de 1872 de El Capital, Karl Marx, 18 de Marzo. ↩︎
- Esta es una necesidad para la orientación sexual. Pau siente atracción, pero no la siente en abstracto, en general, sino hacia algo, hacia algo que encuentra fuera-de-sí, o sea, hacia un objeto, algo que se le aparece al vivir la vida misma. ↩︎
- Esta es una semitautología con la frase anterior. Al haber un sujeto que siente atracción por un objeto significa, a la vez, que existe un objeto atractor de sujetos. El objeto, como en sí, se relaciona con los sujetos de esta manera, y se refleja en ellos; los sujetos hacen del objeto (en-sí) un para-sí, se lo apropian y se atraen por ellos. ↩︎
- Puede verse esta posición como similar a la que expone Fichte. Diccionario filosófico marxista, 1946, p. 114-115: “Fichte sostenía el punto de vista de la identidad del sujeto con el objeto”.
No obstante, esta posición se defiende desde otro punto que Fichte. Fichte la defiende en su general, en el completo, en abstracto, en todas las instancias donde hay yo este se identificaría con el no-yo, y esta no es mi posición. En el caso de los sujetos-objetos y las orientaciones sexuales sí que se da esta cuestión, pero no por la lógica superior que hace de esta su identidad inferior y representativa, sino por el funcionamiento conceptual que el análisis social y dialéctico de la cuestión de las orientaciones sexuales requiere. Se da el caso de identidad no por identidad sistemática con Fichte, sino por casualidad real. ↩︎ - La traducción tomada es la hecha por el Rafael Plá León, disponible en el MIA en: https://www.marxists.org/espanol/ilienkov/dialectica-de-lo-ideal.pdf (disponible a día 01/08/2020). ↩︎
- Decir que la naturaleza del género no es negar todas las cuestiones que giran a su alrededor, como son todas las que sustentan las diferencias sociales entre hombres y mujeres.
Reitero en que las diferencias son sociales dado que, si son diferencias naturales, entonces estaríamos en un discurso naturalista que en vez de ser crítico (como bien pretenden algunos sectores del feminismo moderno, generalmente las transexclusionarias) sería burgués, pues no sería en ningún instante eliminable, solamente paliable (desde el prisma político del reformismo). Esta es una concepción antidialéctica e ahistórica que ningún marxista consecuente puede defender. ↩︎ - Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/ilienkov/1968-prob-de-abstracto-y-concreto-a-luz-de-capital.pdf (03/08/20) ↩︎
- p. 2-3. ↩︎
- p. 7-8. ↩︎
- p. 8. ↩︎
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