Introducció
Aquest breu text va ser una carta que vaig enviar al Consejo Central de los CJC, enfocada a la Comisión de Formación d’aquest, per tal de solucionar uns problemes metodològics bastant problemàtics amb la concepció marxista. El vaig redactar el novembre de 2020.
Text
En el PCF sobre Economía Política, que tiene una intención didáctica y en absoluto substitutiva del estudio consciente y pormenorizado de las importantes obras del marxismo (como bien señala este sobre sí mismo), hay un error que no debemos propagar y cuya solución, sin dificultar el documento de sobremanera, aproximaría un mayor entendimiento a quien lo estudie.
El error que aquí concierne (a mi ver, fuera de este no hay ninguno más) yace en el apartado “«Valor de uso» y «valor de cambio»” y “El «trabajo socialmente necesario»”. Iré, en este escrito, punto por punto, aportando las citas que encuentre pertinentes para defender mi posición. Empecemos por la exposición del PCF sobre el valor de cambio y el valor de uso.
“Este algo, la mercancía, debe tener, en ese sentido, un «valor». Pero dicho valor se presenta en dos magnitudes: cantidad y calidad. O, dándole su nombre propio, se divide en «valor de cambio» y «valor de uso». Cada uno de ellos expresa conceptos diferentes.” (p. 14)
Antes que nada, debemos tener claro que Marx, en el Capítulo 1 (Sección Primera) de El Capital (La Mercancía) habla de tres conceptos distintos. Valor de uso, valor de cambio y valor; todos son diferentes y se relacionan entre ellos de una forma determinada.
La primera afirmación sobre el valor de cambio es directamente contrastable con El Capital, y demuestra que se ha hecho el PCF con El Capital en la mano. En el PCF se dice que “magnitud cantitativa” es el “valor de cambio” de una mercancía. Veamos qué nos dice Marx al respecto.
“En primer lugar, el valor de cambio se presenta como relación cuantitativa, proporción en que se intercambian valores de uso de una clase por valores de uso de otra clase, una relación que se modifica constantemente según el tiempo y el lugar. El valor de cambio, pues, parece ser algo contingente y puramente relativo, y un valor de cambio inmanente, intrínseco a la mercancía (valeur intrinsèque), pues, sería una contradictio in adiecto [contradicción entre un término y su atributo]. Examinemos la cosa más de cerca.” (p. 46)
Más tarde, en el PCF, se sigue el orden que Marx usa para llegar hasta el valor (la cambiabilidad entre dos mercancáis distintas implica que comparten una propiedad, el valor). Con esto no hay problema, es un método inteligente y eficiente para hacer entender el punto. El problema son las afirmaciones con las que se impregna este movimiento conceptual (que busca, claro, el entendimiento). Sigamos, ahora sí, con lo que pertoca por la parte de la crítica.
“Pero como «valores de cambio» solo se distinguen por la cantidad.” (p. 16)
Aquí yace un gran error. El valor y el valor de cambio no son en absoluto iguales, equivalentes, “lo mismo”. El valor, la propiedad del valor, no equivale a el valor de cambio.
El valor es aquello interno de la mercancía pero que nos es brutamente material (lo brutamente material es el valor de uso, como bien señala el PCF y Marx), determinado (como bien se señala en el apartado correspondiente) por el trabajo humano (abstracto) socialmente necesario para la producción de las mercancías, siendo el valor de una mercancía concreta el tiempo de trabajo humano (abstracto) socialmente necesario para su producción concreta. Podemos entenderlo como que se imprimen en cada mercancía X horas abstractas (¡y es muy importante el término abstracto!) de trabajo socialmente necesario.
El valor de cambio no es algo interno de la mercancía. En absoluto, justamente el título del tercer apartado (donde se trata desde el trueque hasta el dinero) de el capítulo La Mercancía de El Capital nos puede ayudar a entender esto mismo. El apartado se llama la forma del valor o el valor de cambio (es muy claro, no tiene pérdida). El término al que quiero centrar la atención no son las categorías económicas (valor y valor de cambio), sino centrarme en la categoría de forma.
La forma es una categoría y forma parte del par categorial forma-contenido (o forma-esencia, expresan lo mismo). Este par categorial es uno más o menos fácil de entender; sobre la sociedad (a niveles económicos) podemos decir que su forma es la superestructura y su contenido es la infraestructura. Ambas partes son necesarias para el entendimiento correcto de la sociedad desde un punto de vista materialista, como defendemos los marxistas. Hegel, en su prólogo a la Fenomenología del Espíritu, habla sobre la relación entre estos dos conceptos con una cita bien simple pero que debemos tener presente:
“Precisamente porque la forma le es tan esencial a la esencia como ésta lo es a sí misma, la esencia no debe ser captada y expresada meramente como esencia, esto es, como sustancia inmediata, o como pura autointuición de lo divino, sino, en la misma medida, como forma y en toda la riqueza de la forma desarrollada […].” (párrafo 19 del Prólogo)
Tanto la forma como el contenido son esenciales para la comprensión del todo.
El valor debe entenderse como la esencia de la mercancía (en su relación con el valor de cambio) mientras que el valor de cambio debe entenderse como la forma en la que se expresa el valor (inseparable de la misma esencia, o sea, de la categoría económica del valor). O sea, la esencia de una mercancía se expresa justamente por su negativo, por la forma de ésta, por otras mercancías, abstraídas de sus corporeidades (de sus valores de usos) y donde yace solamente el valor para comparar ambas. Veamos cómo lo expresa Marx.
“sólo son mercancías debido a su dualidad, a que son objetos de uso y, simultáneamente, portadoras de valor” (p. 58)
“En contradicción directa con la objetividad sensorialmente grosera del cuerpo de las mercancías, ni un solo átomo de sustancia natural forma parte de su objetividad en cuanto valores” (ídem)
Es en mostrar que en la mercancía conviven (dialécticamente; cuando se realiza el valor se niega el valor de uso para la mercancía del propietario de mercancías, mientras que cuando se realiza el valor de uso se niega el valor de la mercancía del propietario de mercancías) de forma interna el valor de uso y el valor de una mercancía y que la expresión externa de una mercancía es su valor de cambio (cuya proporción es determinada por la relación entre los valores de dos mercancías en el trueque, siendo el último estadio el dinero, o sea, cuando el intercambio es mediado siempre por la misma mercancía histórica, el dinero) donde el PCF falla. Es mediante el par catgorial interno-externo que se expresa más fácilmente los valores.
Para solucionarlo creo que puede ser adecuado hacer un anexo o un complemento y bajarlo cuanto antes a la militancia donde se solventen los problemas que conlleva este problema conceptual.
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