Introducció
Aquest és un poema que vaig redactar tornant en tren des de Madrid cap a Barcelona a mitjans d’agost.
Poema
Chispas que saltan y aletean
se despiden del metal y vuelan,
a disfrutar de su corta vida
hasta yacer sobre la traviesa.
El rápido coche navega ya
para llevarme cerca de ti, y,
aún así, lento, espero yo
poder estar otra vez contigo.
Chispas que saltan y aletean,
que no sufren en su recorrido,
pues saben a dónde van, pero yo,
yo sólo puedo esperar volver.
Tiembla y resuena el vagón, uy,
tiembla y resuena mi corazón.
Confío en que volveré, digo,
y confío que estarás también.
Chispas que saltan y aletean,
chispas que caen en paz, sin luchar,
con la ayuda de la gravedad,
no las podré entender jamás, no.
Les es fácil llegar al destino,
les es fácil sincerar su final.
No pudiera yo entenderlas hoy
sin el trabajo que me es amar.
Chispas que saltan y aletean,
cuánta suerte tienen por su caer.
No les tiembla y resuena nada,
no tienen corazón ni un creer.
Haré que sea fácil, eso sí,
haré que sea al menos real.
Amaré con todo, sin reservas,
no parar de temblar y resonar.
Chispas que saltan y aletean,
fugaz es su amarillo color,
como fugaz es su ser y final,
fugaz nunca será un buen amar.
Un color no podría comprender,
espero y deseo, el amor.
Un color nunca podría hacer
el amor que espero demostrar.
Chispas que saltan y aletean,
calientes saltan y frías caen,
cambian su parecer, alejado,
rehúyen de lo que ellas fueron.
No puedo ni quiero yo amarte
y luego odiar, cambiar y huir.
Si te amo hoy, ya sé que será
no fugaz, sino eterno, real.
Chispas que saltan y aletean,
no podría yo desear ser hoy
quien sea igual que éstas chispas,
yo te amaré siempre, aquí, bien.
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